Uno de los mejores métodos que tienen las religiones para permanecer en una sociedad es a través de la tradición y las costumbres que esta misma promueve, así como la condena, oficial o implícita, para quienes rompen con tales tradiciones, así estas sean insensatas o vayan en contra de algún grupo de personas. Y por supuesto, cuando la sociedad empieza a valorar más la igualdad que el respeto de tradiciones inútiles, que solo favorecen a unos cuantos, se arma la gorda.
Puede que te preguntes cómo empezó la tradición. Te lo diré
...
No lo sé
Algo similar sucede con tradiciones que, a pesar de no tener nada que ver con religión, se celebran por ser “parte de nosotros”, incluyendo también la condena al que no participe de estas, especialmente cuando se trata de una tradición de carácter nacional o de un grupo humano al cual uno supuestamente pertenece. Un buen ejemplo de este fenómeno es lo que sucede en Perú los 31 de octubre.
Y eso que no me refiero esa muestra tremenda de borreguismo y superstición llamada
"Procesión del Señor de los Milagros"
En USA y varios otros países se celebra el Halloween en dicha fecha, la cual empezó como una fiesta religiosa de los druidas y que ahora solo es un mercantilismo tremendo. Pero en Perú se celebra el “Día de la canción criolla”, en donde todos los “criollos” debemos celebrar “nuestra” música, bajo pena de que el patrioterismo rampante, azuzado por la atrevida amenaza gringa de los dulces y los disfraces, lo califique a uno de alienado, antipatriota o alguien que no ama a su país.
De esta forma, en nombre al amor a la música criolla, se puede celebrar de cualquier manera, con música a alto volumen, sin respetar al vecino y emborrachándose hasta más no poder, pero claro, todo en nombre del sacrosanto criollismo y de la patria que a uno lo vio nacer. Y como es en nombre de la patria y el criollismo, no pasa nada. El asunto es que así como la religión de uno está por lo general definida por el lugar en el que uno nace, la patria y sus costumbres también.
Es por esto que ambos, el fanatismo religioso y el patriotero, se me hacen igual de insoportables. Tanto el que amenaza a otros con el infierno, como el que califica a uno de alienado por celebrar una fiesta que “no es la suya” se escudan en una tradición que celebran solo porque nacieron y fueron criados en tal o cual cultura. Y a esto se le suman los “issues” que muchos latinoamericanos tienen para con lo que sea “Made in USA”, a pesar que el original “Samhain” tenga raíces celtas.
Con esto no quiero decir que toda tradición sea mala, ni que todo lo que tenga que ver con Halloween sea algo bueno. Pero tampoco puedo dejar de señalar como insensato el que a uno prácticamente lo traten como un paria debido a que prefiera celebrar una fiesta extranjera a una fiesta “de lo tuyo”, como si tal o cual música nos definiese, o tal tradición tuviera que controlar nuestras vidas.
“Para todas aquellas chicas que creen que la tradición debe ser continuada, regresen a al cocina, dejen de tener sexo antes de casarse, dejen la escuela y el trabajo, dejen de opinar, dejen de tener propiedades, renuncien al derecho de casarse con quien aman, no voten y permitan que su esposo haga lo que sea con ustedes. Piensen en lo que significa la tradición cuando usen ese argumento contra nosotras”
Queda claro que no porque algo sea tradicional, esto sea bueno. Lo cual tampoco significa que toda tradición vaya a ser reprochable. Pero sí lo es el que se pase encima de todo y de todos para celebrarla, pretendiendo incluso descalificar a quienes no la quieran celebrar.
Recuerdo que una vez leí sobre un experimentos con unos monos y la creación de la costumbre. Se ponía a 5 de ellos en una habitación de cuyo techo pendía un racimo de plátanos. Cuando uno trataba de alcanzarlos, se les rociaba agua fría, hasta llegar al punto en que cuando uno trataba de tomar los plátanos, los demás le hacían escándalo, lo atacaban e impedían que los tome. Entonces cambiaban uno de los monos por uno nuevo, el cual al tratar de alcanzar los plátanos, era atacado por el resto. Se cambió entonces un segundo y un tercero, hasta que al final ya no quedaban los monos originales, pero seguían atacando al que tratara de alcanzar los plátanos, a pesar de no saber por qué exactamente lo hacían.
Esa es muchas veces la impresión que me provoca la celebración de fiestas tradicionales. La música criolla no me disgusta por completo, pero no le doy tanta importancia como para celebrarla. No le diré a otros que no lo hagan, pero al menos yo no pretendo hacerlo.
Según el pastor Harold Camping y sus estudios de la Biblia, hoy, 21 de octubre del 2011, se acababa el mundo, luego del supuesto "rapto" que ocurriese el 21 de mayo. Como podrán darse cuenta al estar leyendo esto, no ha pasado nada. Una vez más y por enésima vez, una predicción basada en la Biblia, falla miserablemente.
Lo cual no es nada nuevo
Y aunque suene feo decirlo, ese es el destino que le espera a todo aquello que se base sola y únicamente en la Biblia, o en cualquier texto religioso, sin estar respaldado por estudios y datos científicos. La mayoría de no creyentes lo tenemos tenemos muy clara lo distorsionada que está la Biblia como para ser una fuente histórica fidedigna o peor aun, una guía de moral. Algunas partes podrán se rescatables, pero no debemos olvidar que fue un libro escrita por y para un pueblo durante una determinada época y lugar geográfico.
Pero esos somos nosotros. Muchos creyentes, por otro lado, se ubican en distintos grados de "insensatez", por decirlo de alguna forma, y que da lugar a un fenómeno muy interesante. Sabemos que la gran mayoría de creyentes ven el anuncio del fin del mundo por Harold Camping en determinada fecha es algo insensato, algo estúpido y que no es algo que se vayan a creer. Sin embargo, no dejan de creer que el rapto y el fin del mundo, con trompetas, ángeles y toda la parafernalia bíblica eventualmente sucederá. Estos por lo general son cristianos evangélicos cuya vida gira alrededor de la Biblia.
La palabra de Dios
Es gracioso como son siempre los humanos los que hablan
Por encima de ellos tenemos a los que reconocen que el rapto y el fin del mundo no son más que una patraña, pero no dejan de creer en Dios como un creador de la humanidad. Habrán quienes piensen que esto sucedió hace 6000 años, y otros que verán eso como algo estúpido, pues los datos científicos demuestran que sucedió hace mucho más tiempo. Sin embargo, siguen pensando que Dios fue quien dirigió el proceso evolutivo. Estos últimos son por lo general católicos que aceptan la evolución, pero no dejan de creer en Dios y son en general gente bastante razonable cuando no se trata de religión.
El problema es dónde trazar la línea de lo incoherente. ¿No es acaso igual de incoherente el pensar que se puede predecir el fin del mundo basadondose en la Biblia, como pensar que hay un Dios que jala los hilos de lo que sucede, aun sin tener ninguna prueba de ello?
¿En todo caso, por qué elegimos no creer en Zeus?
Es por eso que así como desestimamos como una estupidez el que un pastor pueda predecir el fin del mundo gracias a la Biblia, podemos desestimar la existencia de un Dios y su intervención en nuestros asuntos. Ambas ideas carecen de pruebas sólidos y se sostienen solo gracias a la fe y credulidad de quienes las creen.
Tengo que admitir que me gusta la mitología. Ya sean mitos y leyendas griegos, romanos, celtas, hebreos o mesoamericanos, el conocer la forma en que los pueblos explicaban su existencia es muchas veces una experiencia en donde, sin temor a parecer crédulo, se puede pensar en dioses, dragones, seres elegidos, quimeras e inframundos. La riqueza de estos relatos que pueden fascinarlo a uno a cualquier edad, ciertamente han de golpear fuertemente a los niños y jóvenes que no se contentarán con cuentos de Disney.
¿Quién no se alucinó Perseo derrotando a la Gorgona?
Creo haber llegado a esta conclusión y decidido escribir una entrada sobre esto de una manera menos inspiradora y más pop. Hace un par de días vi Thor, y a pesar de lo poco afin que puedo ser a historias de dioses que se entrometen en asuntos humanos, tengo que admitir que la película me gustó bastante, en especial por la relación entre Thor y Odin al final. A pesar de ser un tanto floja a comparación de Iron Man o Captain America, no estuvo tan mal.
Loki
Si bien el Thor que vimos en el cine hace unos meses es una versión pop del mito nórdico, este tiene varios elementos más que podrían ser no solo interesantes como tales al ser testimonios de lo que aquella cultura pensaba de sí misma, sino que tienen la posibilidad de inspirar una larga serie de historias, que tal vez revestidas de pop y glitter, sean un referente hacia las culturas que los crearon. El potencial que tienen es único.
Pte Ska Win, o la Mujer Bufalo Blanco, una deidad mesianica
entre los indios Lakota
El problema, como ya hemos apreciado, es cuando tal mito empieza a tomarse como realidad y desencaja en el mundo en que vivimos, especialmente cuando a través de los años hemos llegado a entender bastante bien como funciona, aunque aun haya mucho por aprender. Y en esto el cristianismo, el Islam y el judaísmo han sido campeones, al blindarse ante todo cuestionamiento, ya sea a través de la fuerza o a través de la corrección política, cuando ya no tenían la sartén por el mango.
Cabrakan, dios maya de las montañas y los terremotos
Sin embargo, sus historias, vistas como tales, no son necesariamente menos interesantes que el mito de Perseo y la Gorgona, por ejemplo. La parte de la regla dorada durante el Sermón del Monte no es nada despreciable, lo mismo que muchas otras parábolas. Pero lo ideal y lógico es que queden allí, en el campo de lo mítico.
Lilith, demonio mesopotámico de la que se dice, fue la primera esposa de Adan,
a quien dejó al negarse a ser sometida a él
En conclusión, pienso que un mito no es necesariamente bueno o malo, simplemente es. Lo bueno o lo malo es lo que podamos sacar de este o considerarlo algo distinto a lo que es. Realidad, por ejemplo.
*Los dibujos arriba presentados son obra de "Davy Jones" y están sujetos a la imaginación del autor. No son representaciones oficiales, pero es innegable el arte que puedan inspirar, así como las historias que podrían protagonizar
ACTUALIZACION: Me dicen que los dibujos en realidad son propiedad del dibujante de origen chileno Genzoman. No es algo que pueda afirmar o negar, así que lo dejo a los lectores.
Hoy, hace unos años, fue la publicación de las caricaturas de Mahoma, que eventualmente provocaron la violencia de los fieles musulmanes y es por eso que los 30 de Septiembre celebramos el día de la blasfemia.
A este Mohammed le debemos el concientizarnos cuan importante es criticar la religión
El nombre de mi blog alude justamente a eso. A blasfemar, no porque sí, sino porque es necesario, gracias a la prepotencia con que las religiones pretenden actuar y condenar a todo aquel que las critique o pida cuentas. Hacer un crimen de criticisimos y llevarse de encuentro la libertad de expresión de paso es algo que la religión ha estado haciendo por mucho tiempo y que ahora que el poder se le va de las manos, empieza a preocuparle.
El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. Pertenece, como el primer mandamiento, a la virtud de la religión y regula más particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas.
La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento. Consiste en proferir contra Dios —interior o exteriormente— palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a “los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos” (St 2, 7). La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión.
La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave (cf CIC can. 1396).
Obviamente el concepto de blasfemia no es único del catolicismo o del cristianismo, y hoy por hoy es el Islam el que ha tomado la posta en cuanto a la irracionalidad en torno a la blasfemia
La cristiana Faryal Bhatti de 8 años de edad, por haber cometido un error ortográfico ha sido golpeada, expulsada del colegio y, muy probablemente, será acusada del delito de blasfemia
Según informa The Express Tribune, la niña cristiana, en un examen de urdu, al responder a una pregunta sobre un poema dedicado al “Santo Profeta”, escribió “laanat” (maldición) en lugar de “naat” (himno), un error que fácilmente puede cometer un niño de corta edad. Sin embargo, el profesor que corregía el examen al observar la incorrección consideró el hecho de gran gravedad, por lo que requirió el pasado jueves la presencia de la niña a la que abroncó y golpeó con violencia.
Es evidente como las creencias religiosas ciegan a quienes se supone son maestros y los hacen considerar que así sea un error de parte de un menor, este merece castigo por haber ofendido a su dios. Si es así, un dios que se ofende por algo hecho por un ser humano, y más aun, un niño, es un dios pequeño y miserable que necesita que lo defiendan aquellos a quienes se supone creó.
Se puede decir que este es un extremo, pero... no, no se puede decir eso. Y es que no estamos ante fanáticos declarados que se atan bombas a la cintura, sino ante un maestro y una sociedad que aparentemente no ve nada de malo con esto. Una sociedad que permite esto, ya sea basada en su cultura o religión es una sociedad podrida y tan miserable como el dios al que alaba.
Una frase como la anterior corre el riesgo de pasar como un discurso de odio en contra de tal o cual religión, lo cual pone sobre el tapete la disyuntiva de tener libertad religiosa o libertad de expresión a pesar de ser obvio que el conflicto lo origina la religión al pretender ser inmune a todo criticismo. Un excelente ejemplo es la ley anti-blasfemia de Irlanda, la cual impone una multa de 25,000 euros al que blasfeme.
Hipocresía: Cuando tu iglesia no permite el control de la natalidad,
pero se hace de la vista gorda en cuanto a la pederastía
Y es por casos como ese que es necesario el criticismo, así este sea considerado blasfemia. Si ésta es la gente de Dios, ¿por qué éste lo permite? ¿Prefiere éste ver a su iglesia por encima de todo y ser insensible al sufrimiento de tantos? ¿Le divierte a Dios ver niños violados? Siendo todopoderoso debe divertirle bastante, así como le divierte ver gente mueriendo de hambre, pues no se ve que haga gran cosa para remediar esto. O tal vez no existe, y es que un Dios tan irracional como similar a los humanos que lo crearan puede ser solo un producto de una mente retorcida. Si es así entonces no merece ningún respeto, tan solo el criticismo a la insensata idea que muchos tienen de este. Si Dios existe, es un dios miserable y ruin que goza viendo a sus creaciones sufrir.
En resumen, Dios no es capaz de castigar a los que blasfeman contra él, ya sea porque no tiene el poder o porque no existe. Y eso a muchos creyentes les resulta insoportable, por lo que toman de alguna manera las cosas en sus manos para no dejar impune al blasfemo, confirmando así cuan pequeño y miserable es su Dios.
No pretendo blasfemar solo por hacerlo, sino porque es necesario, así a muchos devotos no les guste darse con el hecho de que es aquí en la Tierra que pretenden penalizar una ofensa contra Dios debido a que éste se ofende con lo que nosotros hagamos. Un Dios así no merece ser adorado ni mucho menos, que se crea en él. Un dios así solo merece el escarnio y el ridículo.
The reason so many Muslims like to blame Western societies for all the ills of the world is that it means they never have to engage in self-criticism or even self-analysis. The result is that what problems do exist will not be dealt with.
La razón por la que muchos musulmanes culpan a las sociedades occidentales de los males del mundo es que eso significa nunca tener que hacer frente a ningún auto-criticismo o incluso, auto-analisis. El resultado es que los problemas que existen nunca serán considerados
Vive una buena vida. Si existen los dioses y son justos, entonces
no les importará cuan devoto fuiste, pero te darán la bienvenida
basados en las virtudes con las que has vivido. Si hay dioses, pero
injustos, entonces no tendrías por qué querer adorarlos. Si no hay
dioses, entonces desaparecerás, pero habrás vivido una vida noble que
vivirá en las memorias de tus seres amados Marco Aurelio
Ateísmo: No suena tan radical, no?
Publiqué esto originalmente en el Tumblr del blog y me gustó bastante. Y es que si el mundo funcionase de esta forma, creo que sería uno mucho más agradable. El problema no es tanto que la gente crea en Dios, por muy infantil y ridícula que sea la idea, es decisión suya. El problema viene con lo que se hace en base a esa creencia.
Llámese salud reproductiva, o derechos de los homosexuales, o igualdad de género, o educación de las ciencias, la religión tiende a afectar negativamente esas áreas que terminan afectando a los millones de personas que viven en el mundo. Y es más que nada contra esa influencia negativa, basada en una idea irracional y que por tanto debería quedar en los personal, con que se pelea. Y se hace desde una plataforma por lo general de diálogo con datos confiables a la mano.
A los líderes religiosos eso ciertamente no les gusta, pues con conocimientos en mano se puede desbaratar la insensatez que contienen las religiones y que por mucho tiempo se han visto respetadas bajo distintas penas. Hoy afortunadamente los líderes religiosos ya no tienen la sartén por el mango como antes, por lo que el discurso tiende a cambiar y a hacerse pasar por víctimas:
“El ‘omnipotente’ Adolfo Hitlerera un ídolo pagano que quiso convertirse en el sustituto del Dios de la Biblia”, dijo el pontífice alemán en un encuentro con el Consejo Central de los Judíos.
“Las horrendas imágenes de los campos de concentración al final de la guerra muestran de qué es capaz el hombre que rechaza a Dios y el rostro que puede tener un pueblo que dice ‘no’ a ese Dios”, añadió.
Ratzinger pretende hacer una conexión entre Hitler y "el rechazo a Dios", que en la simple mente de sus seguidores debe asumir la culpa de todo lo malo que pasa en el mundo. Para Ratzinger y los borregos que siguen toda palabra que salga de su boca, la falta de Dios es el origen de todo lo malo que pasa en el mundo, con lo cual dice de forma muy poco sutil que los no creyentes son de alguna forma una amenaza para la sociedad.
Dado que muy pocas personas en su sano juicio podrían estar del lado de Hitler, Ratzinger pretende colocar a los no creyentes del lado del dictador y pintarnos como una amenaza. Y eso que Hitler tuvo momentos en que se consideró un devoto creyente
Por otra parte, el pontífice pidió a los creyentes que no abandonen a la Iglesia Católica, ante el número récord de fieles alemanes que ha dejado de asistir a misa en protesta por los escándalos de abusos sexuales por parte del clero.
Benedicto dijo comprender el motivo por el cual algunas personas
-especialmente las víctimas y sus seres queridos- podían decir “esta ya
no es mi iglesia”. Pero instó a los católicos a ver que en la iglesia
hay cosas buenas y malas y que está tratando de corregir los errores cometidos.
Estas miserables disculpas pudieron haber venido a bien si se hubiese combatido a los abusadores apenas los abusos se denunciaban. Pero la iglesia católica ha dejado pasar mucho tiempo y tan solo cuando estalló el chupo, tomó cartas en el asunto. A Ratzinger no le duelen los abusos cometidos por sus sacerdotes, le duele que se hayan hecho conocidos.
Ratzinger admite que en la iglesia hay cosas buenas y cosas malas, y por eso justamente esa iglesia es indigna de ser guía de nadie. Presentarse como tal no es más que internos vender una mentira o una estafa.
Es pues contra este tipo de cosas que los no creyentes tomamos una postura en contra. Poco puede importarme lo que la gente haga para sí, pero cuando intenta perpetrarse en el poder a raíz de lo que cree y encima exigir respeto cuando no lo merece, ya es otra cosa.
En algún momento de nuestra existencia hemos escuchando un argumento para la creencia en Dios que va mas o menos así:
Si Dios no existe: - Al creyente no le pasa nada - Al ateo no le pasa nada
Si Dios existe - El creyente se va al cielo - El ateo se va al infierno
La apuesta de Pascal, como comúnmente se le llama a este razonamiento pretende asustar y coaccionar a la gente para que crea en un Dios, así sea solo por el miedo de irse al infierno, lo cual suena bastante hipócrita, pero no es nada fuera de lo normal cuando se trata de evangelizar.
Algo interesante de la apuesta de Pascal es que generalmente cuando te la recitan, se hace como si hubiera una posibilidad igual de que Dios exista o de que no, y entonces uno debe guiarse por los supuestos beneficios que cada uno de los escenarios supondría. Pero las probabilidades están bastante lejos de ser 50/50.
Empecemos pues concediendo eso. Digamos que hay un 50% de probabilidades de que un Dios exista y un 50% de que no.
Ahora consideremos la posibilidad de que este Dios no sea un Dios intervencionista, es decir, no se mezcle con los asuntos de los seres humanos. Total, no existe ninguna prueba de intervenciones divinas más que ilusiones que la gente ve cuando quiere ver. Digamos que la posibilidad de eso sea la mitad de probabilidades dentro de la probabilidad de que un Dios exista. Es decir, ¼ de las probabilidades.
Ahora viene lo bueno. Consideremos todos los dioses a quienes se les ha elevado una oración esperando su intervención, una señal o una simple “conversación”. Elijamos un número conservador, digamos, 10,000 dioses.
Una incompleta lista de los dioses en los que se ha creído en algún momento
Ahora pues, multipliquemos la probabilidad de que dios exista (1/2), la de que este sea un Dios intervencionista (1/2 x 1/2) y la de que este sea, digamos el dios cristiano (1/2 x 1/2 x 1/10000). Por lo tanto, la probabilidad de que el dios cristiano sea el dios verdadero va siendo más o menos de 1/40000.
Pero aun no hemos acabado. El cristianismo tiene variadas y distintas denominaciones que van desde los Católicos hasta los mormones, pasando por los Testigos de Jehová y los evangélicos. Y sabemos bastante bien que los católicos pueden ser unos adoradores de imágenes, o los evangélicos unas ovejas en piel de cordero, dependiendo a quien le preguntemos. Consideremos unas 20 denominaciones dentro del cristianismo por lo que tendremos: 1/40,000 x 1/20, es decir 1/800,000.
Por lo tanto, a aquel primo evangélico que te dice que es mejor creer “por si acaso” para no ir al infierno, o a la tía supernumeraria que trata de salvar tu alma cada que te ve, recuérdale que la posibilidad de que su Dios sea el verdadero Dios es alrededor de una en 800,000.
Por supuesto, el día en que Dios baje de los cielos, o envía a su hijo y multiplique panes y diga “tal o cual es mi iglesia legida” entonces seré el primero en postrarme de rodillas ante Su presencia. Pero hasta entonces es más seguro y sensato reconocer lo improbable que es la existencia de ese Dios intervencionista y al cual representa un grupo de los miles que existen en la Tierra. Hasta entonces, esos grupos no pasan de ser charlatanes sobrevalorados.
Hace unos días, por motivos de fuerza mayor, me encontré en un estudio bíblico. No es que no tuviera opción, pero lo cierto es que no tenía nada mejor que hacer, y pensé aprovechar la oportunidad para ver si se podía sacar algo de provecha de una lectura bíblica.
La lectura de la noche fue el capítulo 3 del libro de Daniel, El Horno en Llamas
Un horno en llamas. Como para quitarle lo ominoso al asunto
1 El rey Nabucodonosor mandó hacer una estatua de oro, de veintisiete metros de alto por dos metros y medio[a] de ancho, y mandó que la colocaran en los llanos de Dura, en la provincia de Babilonia.2
Luego les ordenó a los *sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros,
tesoreros, jueces, magistrados y demás oficiales de las provincias, que
asistieran a la dedicación de la estatua que había mandado erigir.3
Para celebrar tal dedicación, los sátrapas, prefectos, gobernadores,
consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y demás oficiales de las
provincias se reunieron ante la estatua.4
Entonces los heraldos proclamaron a voz en cuello: «A ustedes, pueblos,
naciones y gente de toda lengua, se les ordena lo siguiente:5
Tan pronto como escuchen la música de trompetas, flautas, cítaras,
liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, deberán
inclinarse y adorar la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha
mandado erigir.6 Todo el que no se incline ante ella ni la adore será arrojado de inmediato a un horno en llamas.»
En resumidas cuentas, el rey Nabucodonosor tiene un problema de ego, se manda hacer una estatua gigantesca y amenaza al que no se postre ante ella a echarlo a "horno en llamas".
Ahí tienen a Dios diciendo "No tendrás otros dioses aparte de mí, yo soy el Señor tu Dio" y añadiendo la amenaza del infierno. Es interesante que la Biblia presenta a Nabucodonosor como un rey déspota y ególatra cuando Dios se comporta exactamente de la misma forma.
Pero sigamos
7 Ante tal amenaza, tan
pronto como se escuchó la música de todos esos instrumentos musicales,
todos los pueblos y naciones, y gente de toda lengua, se inclinaron y
adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había mandado
erigir.8 Pero algunos astrólogos se presentaron ante el rey y acusaron a los judíos:
9 —¡Que viva Su Majestad por siempre! —exclamaron—.10
Usted ha emitido un decreto ordenando que todo el que oiga la música de
trompetas, flautas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros
instrumentos musicales, se incline ante la estatua de oro y la adore.11 También ha ordenado que todo el que no se incline ante la estatua ni la adore será arrojado a un horno en llamas.12
Pero hay algunos judíos, a quienes Su Majestad ha puesto al frente de
la provincia de Babilonia, que no acatan sus órdenes. No adoran a los
dioses de Su Majestad ni a la estatua de oro que mandó erigir. Se trata
de Sadrac, Mesac y Abednego. :
Recordemos que en ese tiempo, los judíos se veían como el pueblo escogido, así como los cristianos se ven hoy en día. Así que Sidrac, Mesac y Abednego (Abdénago en otras traducciones) fueron los rebeldes que se negaron a postrarse ante la estatua que todos adoraban, aun a riesgo de ser echados al horno en llamas. Obviamente, si son parte del pueblo de Dios, ay, qué lindos. Pero si son otros los que se niegan a postrarse ante alguna falta de prueba, ah no, esos son herejes que no conocen al Dios verdadero.
13 Lleno de ira, Nabucodonosor los mandó llamar. Cuando los jóvenes se presentaron ante el rey,14 Nabucodonosor les dijo: —Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran a la estatua de oro que he mandado erigir?15
Ahora que escuchen la música de los instrumentos musicales, más les
vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer, y que la
adoren. De lo contrario, serán lanzados de inmediato a un horno en
llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos!
Resumiendo, Nabucodonosor los amenaza...
16 Sadrac, Mesac y Abednego le respondieron a Nabucodonosor: —¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad!17 Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad.18Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.
Esto es interesante y aquí estos tres dejan de pensar al permitir que sus creencias les apague la razón. Aseguran que su Dios los librará del horno, lo cual es una apuesta interesante, pero aseguran que aunque no los salve, ellos seguirán creyendo. ¿Se supone que eso es admirable? A pesar de la falta de pruebas, o al contrario, de la prueba de que dicho Dios no los salva, estos pretenden seguir creyendo, y demostrando así que no habrá nada que los saque de ese charco de irracionalidad. Y se supone que esto es una virtud para los creyentes, el seguir creyendo a pesar de que todos los hechos y todas las pruebas apuntan a lo contrario.
Lo que viene a continuación ya se puede prever, como se puede preveer el final de todo cuento de hadas
19 Ante la respuesta de
Sadrac, Mesac y Abednego, Nabucodonosor se puso muy furioso y cambió su
actitud hacia ellos. Mandó entonces que se calentara el horno siete
veces más de lo normal,20 y que algunos de los soldados más fuertes de su ejército ataran a los tres jóvenes y los arrojaran al horno en llamas.21 Fue así como los arrojaron al horno con sus mantos, sandalias, turbantes y todo, es decir, tal y como estaban vestidos.22
Tan inmediata fue la orden del rey, y tan caliente estaba el horno, que
las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que arrojaron a Sadrac,
Mesac y Abednego,23 los cuales, atados de pies y manos, cayeron dentro del horno en llamas. 24 En ese momento Nabucodonosor se puso de pie, y sorprendido les preguntó a sus consejeros: —¿Acaso no eran tres los hombres que atamos y arrojamos al fuego? —Así es, Su Majestad —le respondieron. 25
—¡Pues miren! —exclamó—. Allí en el fuego veo a cuatro hombres, sin
ataduras y sin daño alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios![b]
No se dice directamente, pero se "sugiere" que Dios (al cual nadie ha visto, pero el rey dice que el cuarto se parece a un Dios) bajó a protegerlos del fuego, que había sido calentado "siete veces más", o sea, no ocho y seis, siete, porque el siete es el siete y es un número importante.
Tan caliente estaba el horno que mató a los soldados de Nabucodonosor. Obviamente para ellos no hubo piedad ni milagro, a pesar de ser simplemente gente obedeciendo órdenes. Qué justo que es Dios, ¿no?
26 Dicho esto, Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno en llamas y gritó: —Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios *Altísimo, ¡salgan de allí, y vengan acá! Cuando los tres jóvenes salieron del horno,27
los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros reales se
arremolinaron en torno a ellos y vieron que el fuego no les había
causado ningún daño, y que ni uno solo de sus cabellos se había
chamuscado; es más, su ropa no estaba quemada ¡y ni siquiera olía a
humo!
Oh, milagro. Estos 3 jóvenes que no renunciaron a Dios se libraron del fuego. Sin embargo, los cientos que murieron a manos de los emperadores romanos antes de que el cristianismo se volviera la religión oficial ardieron bastante bien. Y obviamente, si a algún creyente hoy en día le decimos que si tanto cree en que Dios lo salvará si pone su mano en una vela, nos vamos a topar con una negativa o con una quemadura.
8 Entonces exclamó
Nabucodonosor: «¡Alabado sea el Dios de estos jóvenes, que envió a su
ángel y los salvó! Ellos confiaron en él y, desafiando la orden real,
optaron por la muerte antes que honrar o adorar a otro dios que no fuera
el suyo.29 Por tanto, yo
decreto que se descuartice a cualquiera que hable en contra del Dios de
Sadrac, Mesac y Abednego, y que su casa sea reducida a cenizas, sin
importar la nación a que pertenezca o la lengua que hable. ¡No hay otro
dios que pueda salvar de esta manera!» 30 Después de eso el rey promovió a Sadrac, Mesac y Abednego a un alto puesto en la provincia de Babilonia.
Y el rey Nabucodonosor se convirtió, los jóvenes fueron ascendidos y premiados, y sus acusadores castigados. Y colorín colorado...
Cuando leímos este pasaje, la obvia "lección" fue que Sadrac Mesac y Abdénago fueron tan fieles a Dios que este los salvó del fuego ardiente, y que esa es una actitud de debíamos imitar, que cuando las cosas vayan mal, que confiemos en Dios. Pero también se añade el que, si algo sale mal, no hay razón para dejar de creer en Dios. En otras palabras, Dios sale ganando sin importar lo que haya sucedido. Esto es lo que la religión busca, el hacer de la creencia en Dios y en su infinito amor y bondad, etc, etc, algo tan inamovible que el razonamiento le deje espacio dentro del actuar de las personas.
Si bien pienso que cada quien es libre de creer en la locura que desee, este tipo de pensamiento es bastante nocivo, pues Dios nunca va a bajar a decirnos qué hacer o no hacer, y solo podemos confiar en lo que sus ministros dicen de este. Y basta con que se dé una interpretación tendenciosa y parcializada para tener una legión de zombies sin razonamiento haciendo lo que el pastor de turno desee. Eso es pues la religión.
Ah, me olvidaba. No faltará quien diga que caminar sobre el fuego es posible. Claro, es posible, y Michael Shermer explica cómo
Hace 10 años que vimos al fanatismo religioso materializarse de la peor manera posible. Más de 3000 vidas se extinguieron ese día y miles más gracias a las consecuencias del atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001 en lo que tranquilamente se puede definir como un acto impulsado por la fe.
No faltarán quienes digan que la religión no es la causante de todos los males del mundo, y que aun sin esta habría bastante sufrimiento e injusticia. En parte puedo estar de acuerdo; sin embargo, es imposible negar que cuando se trata de realizar actos de odio impensables para cualquiera en sus cabales, alguien motivado por sus creencias es mucho más proclive a hacerlo.
Recuerdo que en una de las primeras clases de ciencias políticas que tomé, el profesor explicó algo sobre la diplomacia y la negociación, y es que esta consiste en darle al otro algo que pueda desear o necesitar. Pero este tipo de negociación solo sucede con aquellos con cierto aprecio por su vida y por lo que tienen. No sirve para aquellos que están dispuestos a morir, generalmente al estar convencidos de que luego de la muerte les espera algo mejor, sin importar que no puedan comprobarlo.
Por más políticamente incorrecto que suene, los musulmanes son campeones en hacer eso. Podemos quejarnos de los cristianos todo lo que queramos, pero difícilmente veremos uno en una misión suicida, mientras que al menos una vez al mes tenemos noticias de algún atentado suicida, generalmente contra Israel, el cual por cierto me es indiferente. Si se lo tiene merecido o no es un debate al cual no he entrado de lleno.
Es ese el objetivo de la religión; convencerte de que lo que hay en este mundo no se compara a lo que Dios te pueda dar en el próximo, siempre y cuando hagas lo que este quiere (siempre a través de sus ministros, claro está). Y por más que los creyentes centristas y liberales traten de negarlo, una vez que alguien se traga de lleno el cuento que le vendan, puede estar dispuesto a hacer cualquier cosa, siempre con una sonrisa en los labios y sabiendo que lo que hace es en honor a Dios.
Y es así como empiezan los atentados tipo 9/11. Puede que la religión no sea la causante de todos los males el mundo, pero trabaja excelentemente para convencer que Dios quiere que se haga tal o cual cosa.
A todo esto, además de las demostraciones de humanidad para con las víctimas del atentado, otro de los aspectos (quizás el más antipático) sea el espectáculo de los conspiranoicos predicando que todo es un plan de la CIA, guiado por los iluminatis y los reptilianos. Sin importar cuanto se demuestre una y otra vez la veracidad de los reportes que corroboran la versión oficial (la cual, según los adictos a la conspiranoia, siempre busca engañarnos), el atractivo de verse como una víctima es mucho más fuerte que el de la realidad.
Es interesante que en Latinoamérica la idea de que el atentado del 9/11 haya sido un trabajo interno está mucho más esparcida que en USA, donde creer algo así está al nivel de creer que Obama es kenyano, o que HAARP ocasiona desastres naturales, o que hay aliens en la base del area 51. En este caso, el ver a USA como un gigante malévolo que es la causa de todos los males en el mundo facilita mucho el predisponerse a pensar que todo es una conspiración de la CIA/los illuminatis/los reptilianos.
Si no puedo explicar cada detalle de los eventos de aquel trágico 11 de septiembre del 2001, la falta de conocimiento, en su mente al menos, es igual a una prueba directa de que el 9/11 fue orquestrado por Bush, Cheney, Rumsfield y la CIA para implementar su plan para la dominación mundial y un Nuevo Orden Mundial.
Lo cual es muy parecido al argumento de ignorancia de los creacionistas: Si no se puede explicar algo, entonces eso es una prueba de que Dios lo hizo. En este caso, de que el gobierno de USA lo hizo.
Y tampoco faltan quienes, en su espíritu juvenil anarco-inmaduro, dicen con gran autosuficiencia que USA se merecía el ataque. Como si las personas que estaban ese día en lo que hoy es Ground Zero hubiesen sido culpables directos de todo lo que ha hecho USA como superpotencia.
En fin, este día va a servir para recordar a los que murieron hace 10 años, pero sería bueno recordar que este atentado y otros similares no serían posibles de no ser por las promesas de una vida mejor después de la muerte y los favores de un dios que al fin y al cabo, no existe.