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Monday, December 24, 2012

El post de Navidad

Hace unos días tuve una reunión en mi casa con algunos amigos del trabajo. El tema era algo relacionado con la Navidad, obviamente, pero a decir verdad no me molestaba. Entre los que vinieron había una señora que me llamó la atención debido a que, a pesar de ser cristiana (el tipo de cristiana cuyo muro de Facebook tiene siempre algo relacionado con Dios) decía que no celebraba Navidad. Según me dijo, era porque el 25 de diciembre no era realmente el nacimiento de Jesús, lo cual me pareció una buena razón. Además, se ahorra el andar buscando regalos y adornos para la casa.

No tanto así tampoco

Yo por otro lado, siendo ateo (el tipo de ateo que suele escribir un blog y criticar las cosas que se hacen en nombre de la religión en mi muro de Facebook), no me molesta el hacer celebraciones navideñas. El árbol de Navidad me parece muy bacán, además de ser, para quienes sabemos, un recordatorio del origen pagano de la celebración. Las luces también me parecen interesantes y si bien no llego al extremo de competir con los vecinos para ver quién pone un mejor show, he de admitir que una casa bien iluminada no se ve mal. Ahora, si hablamos del nacimiento, entonces ya estamos hablando de una especie de homenaje a un mito que ha sido usado para perpetuar costumbres y actitudes bastante nocivas. Pero eso no significa que tenga que ser dejado de lado, pues siempre hay alguna manera de usar el nacimiento para sacarle algunas risas a los invitados.



Personalmente, tiendo a ver la Navidad como el Halloween, una fiesta que tuvo un inicio religioso, pero que ahora tiende a ser más un evento para divertirse y pasar buenos momentos con los seres queridos y demostrar qué tanto los queremos con algún regalo, siempre dentro del presupuesto de uno, claro. No voy a andar regalando televisores de plasma de 500 pulgadas a cada persona que conozca. Y si alguien no me regala nada, tampoco me voy a amargar. Simplemente no fue y ya. Nadie tiene mayor obligación de regalar nada a nadie.

Y si hasta él celebra navidad...

Tampoco me molesta decir “Feliz Navidad”, especialmente si a quien se lo deseo sé que lo celebra con el significado cristiano. Lo común es decírselo a alguien que conocemos y por tanto, tenemos algunas cosas en común y otros lazos que nos unen, así que decir “Feliz Navidad” no es más que una forma de darle una gota más de alegría a la otra persona. Por otro lado, si me voy despidiendo de alguien a quien no conozco bien, digamos, el cajero de la tienda, lo más lógico es decir “Felices fiestas” pues no sé qué es lo que esa persona estará haciendo durante las fiestas. Si alguien se molesta por ello, bueno, es su problema.

Es por todo eso que no le veo nada malo en celebrar Navidad. Ponerle mala cara es derecho de cada quién, pero me parece un tanto contraproducente, pues a final de cuentas el que acaba peor es uno. Recuerdo que una vez varios compañeros de trabajo estaban organizando un almuerzo para mi cumpleaños e invitaron a una compañera que era testigo de Jehová (que no celebran cumpleaños). Durante el almuerzo, me contaron como la susodicha había rechazado la invitación en un muy cortés correo electrónico. Ni modo pues. Nosotros la pasamos bien, comimos bien, nos reímos bastante y a fin de cuentas, armamos más lazos en común.

Finalmente, Tim Minchin recoge todas estas ideas en una canción




I really like Christmas
It's sentimental, I know, but I just really like it
I am hardly religious
I'd rather break bread with Dawkins than Desmond Tutu, to be honest

And yes, I have all of the usual objections
To consumerism, the commercialisation of an ancient religion
To the westernisation of a dead Palestinian
Press-ganged into selling Playstations and beer
But I still really like it

I'm looking forward to Christmas
Though I'm not expecting a visit from Jesus

I'll be seeing my dad
My brother and sisters, my gran and my mum
They'll be drinking white wine in the sun
I'll be seeing my dad
My brother and sisters, my gran and my mum
They'll be drinking white wine in the sun

I don't go in for ancient wisdom
I don't believe just 'cos ideas are tenacious it means they are worthy
I get freaked out by churches
Some of the hymns that they sing have nice chords but the lyrics are dodgy

And yes I have all of the usual objections
To the miseducation of children who, in tax-exempt institutions, 
Are taught to externalise blame
And to feel ashamed and to judge things as plain right and wrong
But I quite like the songs

I'm not expecting big presents
The old combination of socks, jocks and chocolate is just fine by me

Cos I'll be seeing my dad
My brother and sisters, my gran and my mum
They'll be drinking white wine in the sun
I'll be seeing my dad
My brother and sisters, my gran and my mum
They'll be drinking white wine in the sun

And you, my baby girl
My jetlagged infant daughter
You'll be handed round the room
Like a puppy at a primary school
And you won't understand
But you will learn someday 
That wherever you are and whatever you face
These are the people who'll make you feel safe in this world
My sweet blue-eyed girl

And if, my baby girl
When you're twenty-one or thirty-one
And Christmas comes around
And you find yourself nine thousand miles from home
You'll know what ever comes
Your brother and sisters and me and your Mum
Will be waiting for you in the sun
Whenever you come
Your brothers and sisters, your aunts and your uncles
Your grandparents, cousins and me and your mum
We'll be waiting for you in the sun
Drinking white wine in the sun
Darling, when Christmas comes
We'll be waiting for you in the sun
Drinking white wine in the sun
Waiting for you in the sun
Waiting for you... 
Waiting... 

I really like Christmas
It's sentimental, I know..

Tuesday, December 11, 2012

Los ateos y la ira

Hace unos meses tuve una conversación con un antiguo hermano del colegio donde estudié. La conversación giró en torno a su encuentro con mi blog y la sorpresa de que haya pasado a ser, de un adolescente muy creyente, al ateo que soy ahora. Entre todas las cosas que nos dijimos (discrepando, pero siempre de una forma cortés) recuerdo que me hizo ver que en mis respuestas se leía bastante enojo. No pude sino responderle que dada la situación del mundo me era imposible no sentir amargura y quedarme de brazos cruzados.

Y es que quién no ha puesto una expresión similar ante tanto disparate?

Recordé tal incidente debido a haberme encontrado con el artículo de Greta Cristina, “Atheists and anger” traducido al español, aunque firmado por alguien más (asumo que fue quien lo tradujo). El artículo retrata bastante bien el porqué quienes no creemos en la religión ni la vemos como una guía útil para la sociedad tenemos tal aire de negatividad, por no decir que mostramos enojo. Ver todo el abuso que se comete y la ignorancia que se fomenta, aunado con pasividad y reverencia que las creencias inspiran hace que tanto la indignación como la ira, plenamente justificadas, pienso, afloren.

El artículo se centra obviamente en las situaciones dentro de Estados Unidos, dado que la autora es de ese país. Sin embargo, creo que sin importar de dónde seamos se pueden encontrar casos similares y hasta más indignantes que los mencionados.

En fin, el artículo es largo, pero vale la pena leerlo. Mas bien, si pueden, lean el artículo original, que tiene imágenes y no contiene las inexactitudes de la traducción.


Los ateos y la ira

(Atheists and anger)

Quiero hablar de los ateos y la ira. 

Este ha sido un artículo difícil de escribir y puede ser también difícil de leer. No voy a ser tan amable ni mi carácter tan apacible como por lo general soy en este blog. Esta nota es acerca de la ira y, por una vez, me iré al demonio y soltaré mi enojo. 

Pero pienso que es importante. Una de las críticas más comunes a la comunidad atea que recientemente ha empezado a hacerse oír es "¿Por qué tienen que estar tan enojados?". Por eso quiero hablar de lo siguiente: 

Por qué los ateos estamos enojados; 
Por qué nuestro enojo es válido, valioso y necesario; y 
Por qué se pone completamente jodido tratar de sacar nuestra ira de adentro. 

Entonces, empecemos con "por qué estamos enfadados". O, mejor dicho —porque este es mí blog y yo no pretendo hablar en nombre de todos los ateos— "por qué estoy enojada". 

Estoy enojada porque, de acuerdo a una encuesta reciente de Gallup, sólo el 45 por ciento de los estadounidenses votaría a un ateo para presidente. 

Me enoja, además, que las convenciones ateas tengan que tener una mayor seguridad, incluyendo detectores de metales manuales y registros de bolsos, a causa de fetuas y amenazas de muerte. 

Estoy enojada porque los soldados ateos —en las Fuerzas Armadas de los EE.UU.— fueron presionados para participar en ceremonias de oración, mientras que las reuniones de ateos han sido interrumpidas por oficiales superiores apegados al cristianismo, en directa violación de la Primera Enmienda. Estoy furiosa porque a los grupos cristianos evangélicos se les está dando acceso exclusivo para hacer proselitismo en las bases militares —una vez más en las fuerzas armadas de Estados Unidos, de nuevo en violación directa de la Primera Enmienda [de la Constitución Estadounidense]. Me enoja que los soldados ateos que se quejan de esto estén siendo acosados y hasta reciban amenazas de muerte de los soldados cristianos y oficiales superiores —una vez más, en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Y estoy enfadada porque los cristianos siguen, petulantes, santurrones, diciendo cosas como "no hay ateos en las trincheras". ¿Sabes por qué no ves ateos en las trincheras? Porque los creyentes están amenazando con dispararles si se muestran. 

Estoy enojada porque el 41º Presidente de los Estados Unidos, George Herbert Walker Bush, dijo recientemente: "No, yo no sé si los ateos deberían ser considerados ciudadanos, tampoco deberían ser considerados patriotas. Esta es una nación amparada por Dios". Mi Presidente. No, yo no voté por él; pero él era, igualmente, mi Presidente y, aún así, seguía diciendo que mi falta de creencia religiosa hace que no deba ser considerada como una ciudadana. 

Estoy enojada porque hubo que esperar hasta 1961 para que a los ateos se les garantizara el derecho a servir en jurados, testificar en la corte u ocupar cargos públicos en todos los estados del país. 

Enojada porque casi la mitad de los estadounidenses creen en el creacionismo. Y no en un creacionismo en su sentido amplio: "Dios tuvo algo que ver con la evolución", sino en un creacionismo estricto de la Tierra Joven, que afirma que Dios creó al hombre más o menos en su forma actual en algún momento de los últimos 10.000 años. 

Y respecto de ese tema: estoy molesta porque los consejos escolares en todo el país aún siguen —82 años después del juicio de Scopes— teniendo que gastar tiempo, dinero y recursos en la lucha para que la evolución se enseñe en las escuelas. Los consejos escolares no están exactamente repletos de tiempo, dinero y recursos, entonces cualquier tiempo, dinero y recursos que se gasten en la lucha contra esta estúpida pelea es tiempo, dinero y recursos que no se está gastando, como sabemos, en la enseñanza. 

Enojada porque las mujeres se están muriendo de SIDA en África y América del Sur porque la Iglesia Católica las ha convencido de que el uso de preservativos hace llorar al niño Jesús. 

Me enoja que las mujeres estén teniendo abortos sépticos —o se vean obligadas a tener hijos no deseados, que resienten y maltratan— porque las organizaciones religiosas han conseguido aprobar leyes que hacen del aborto algo ilegal o inaccesible. 

Estoy enojada por lo que le sucedió a Galileo. Todavía. Y porque la Iglesia Católica tardó hasta 1992 para pedir disculpas por ello. 

Me enojo cuando los columnistas-consejeros les dicen a quienes les escriben consultándolos que hablen con su sacerdote, ministro o rabino... cuando no hay absolutamente ningún requerimiento legal que obligue a un líder religioso a algún tipo de capacitación en orientación o terapia. 

Y me enfado cuando los líderes religiosos ofrecen orientación y asesoramiento a las personas con problemas —consejos sexuales, consejos de relaciones, consejos sobre la depresión y el estrés, etc. — sin basarse en ninguna evidencia acerca de lo que realmente funciona y lo que no funciona en el cerebro y la vida de la gente, pero sí sobre la base de lo que su doctrina religiosa les dice que Dios quiere para nosotros. 

Me enojan los predicadores que les dicen a las mujeres de su grey que se sometan a sus maridos porque es la voluntad de Dios, aún cuando sus parejas las golpean hasta casi matarlas. 

Me enfada que tantos creyentes traten la oración como una especie de lista de compras cósmica de Dios. Estoy furiosa porque los creyentes oran para ganar eventos deportivos, las manos de póquer, concursos de belleza y mucho más. Como si fueran el centro del universo, como si a Dios le importara una mierda quién gane los últimos cuatro de algún campeonato universitario... y como si los otros equipos, jugadores o participantes no estuvieran rezando igual de fuerte. 

Estoy especialmente molesto por los creyentes que utilizan la oración como una lista de compras cósmica cuando se trata de la salud y la enfermedad. Estoy furiosa porque esta creencia lleva a la repugnante conclusión de que Dios deliberadamente enferma a la gente, por lo que van a rezarle para mejorarse. Y estoy enfadado porque impone esta creencia en los niños enfermos y moribundos -en esencia, enseñándoles que, si no mejoran, es culpa de ellos. Que no rezaron lo suficiente, que no oraron correctamente, o sólo que Dios no los ama lo suficiente. 

Y me enojo cuando otros creyentes insisten en que la lista de compras cósmica no es lo que la religión y la oración realmente se tratan, que su propia teología sofisticada es la verdadera comprensión de Dios. Me enojo cuando los creyentes insisten en que la lista de compras es un hombre de paja, una forma anticuada de la religión y la oración que nadie toma en serio, y en que es absurdo que los ateos la critiquemos. 

Me enfurezco cuando los creyentes usan terribles tragedias, empapadas de dolor, ya sea como oportunidades de cantar sus propias alabanzas y hablar de lo maravillosos que son su Dios y su religión... o como oportunidades para atacar y demonizar a los ateos y el secularismo. 

Me enojo con la maestra de Escuela Dominical que le dijo al dibujante de cómics Craig Thompson que él no podría dibujar en el cielo. Y estoy enojada porque se lo dijo con la más absoluta convicción de autoridad... cuando en realidad no tenía ninguna base para esa afirmación. ¿Cómo diablos sabía ella cómo era el cielo? ¿Cómo podía saber que podía cantar en el cielo, pero dibujar no? ¿Y por qué diablos le diría algo que acallara y desdeñara a un niño con talento? 

Enojada porque la Madre Teresa tomó su sufrimiento personal y la desesperación en su fe perdida en Dios, y lo convirtió en una obsesión que la llevó a tratar el sufrimiento como un hermoso regalo de Cristo a la humanidad, una ofrenda preciosa de la humanidad a Dios, y una parte necesaria de la salvación espiritual. Y estoy enfadado porque, aparentemente, esta obsesión la llevó a ofrecer atención médica y alivio del dolor grotescamente inadecuados en sus hospitales y hospicios, en esencia, transformando su crisis personal de fe en millones de personas desesperadamente pobres y desvalidas. 

Estoy enojada con el administrador de la Iglesia Presbiteriana local que le dijo a su hija adolescente que en realidad no cree en Dios o la religión, pero que era importante para mantener su trabajo, porque sin religión no existiría la moral en el mundo. 


Me enfurece que tantos padres y líderes religiosos aterroricen a los niños —que (a) tienen cerebros que están preprogramados para confiar en los adultos y creen lo que les dicen; y (b) interpretan todo literalmente— con vívidas y traumatizantes historias de fuego eterno y tortura para asegurarse de que van a estar demasiado asustados hasta para cuestionar la religión. 

Y me enojo más aún cuando los líderes religiosos de forma explícita dicen a los niños —y adultos, para el caso— que el propio cuestionamiento de la religión y la existencia del averno es un pecado terrible, que les garantizará terminar en el infierno. 

Enojada porque la religión enseña a los niños que odien y teman a sus cuerpos y su sexualidad. Y estoy especialmente enfadada porque a las niñas la religión les enseña a odiar y temer su femineidad, y porque a los niños homosexuales la religión les enseña a odiar y temer su homosexualidad. 

Estoy enojada por la niña musulmana en la escuela pública —con docentes pagos por impuestos de los contribuyentes— a quien le dijeron que las rayas rojas en bastones de dulces de Navidad representan la sangre de Cristo, que tenía que creer y ser salvada por Jesucristo, o estaría condenada al infierno; y que, si no lo hacía, no había lugar para ella en su salón de clases. Y estoy enfadada porque le dijo que no volviera a su clase cuando no se convirtió. 

Enojada —furiosa— por los sacerdotes que abusan sexualmente de los niños y les dicen que es la voluntad de Dios. Estoy enfurecida con la Iglesia Católica que, consciente y deliberadamente, en repetidas ocasiones, durante años, actuó para proteger a los sacerdotes que abusaban de niños y, consciente y deliberadamente actuó para mantenerlo en secreto, poniendo la reputación de la Iglesia como una prioridad mayor que, mierda, el que no se abuse de los niños. Y estoy furiosa porque la Iglesia está tratando de argumentar en la corte, que la protección de los niños que abusan de los sacerdotes de la persecución, y el traslado de los sacerdotes de una diócesis a fin de que puedan abusar de los niños en una comunidad nueva que todavía no sospecha ellos, es una forma constitucionalmente protegida de la expresión de la libertad religiosa. 

Estoy enojada por el 11-S. 

Y furiosa porque Jerry Falwell culpó del 11-S a paganos, abortistas, feministas, gays y lesbianas, la ACLU, y a People For the American Way. Estoy furiosa por la teología de una iracunda venganza de Dios contra los paganos y exigente abortistas mediante el envío de los musulmanes radicales para hacer estallar un edificio lleno de secretarios y banqueros de inversión... esto era una teología en manos de un poderoso, ampliamente respetado líder religioso con millones de seguidores. 

Me enfureció que, cuando mi papá tuvo un derrame cerebral y entró en un hogar de ancianos, el personal le preguntara a mi hermano: "¿Es bautista o católico?" Y yo no estoy sólo enfadada en nombre de mi padre ateo. Estoy enojada en nombre de todos los judíos, todos los budistas, todos los musulmanes, todos los neo-paganos, a cuyas familias casi seguro les han hecho la misma pregunta. Esa pregunta es una falta de respeto enorme, no sólo al ateísmo de mi padre, sino a todos aquellos alojados en la residencia de ancianos que no fueran bautistas o católicos. 

Enojada por los abuelos de Ingrid. Estoy furiosa porque su fundamentalismo ha sido una fuente tan grande de conflictos e infelicidad en su familia, que los enajenó drásticamente de sus hijos y nietos. Estoy furiosa porque trataron de meterle esas ideas por la fuerza a Ingrid, hasta el punto de que ella todavía está traumatizada por ello. Y estoy enfadado porque su religión, que no debería hacer otra cosa que confortarlos en su vejez, era en cambio una fuente de angustia y desesperación... porque sabían que sus hijos y nietos, todos iban a ser quemados y torturados siempre en el infierno, y ¿cómo podría ser el cielo cielo si sus hijos y nietos estaban siendo quemados y torturados eternamente en el infierno? 

Me enoja que Ingrid y yo no podamos casarnos legalmente en este país —o que reconozcan la legalidad de nuestro matrimonio contraído en otro país— en gran parte porque los líderes religiosos se oponen a eso. Y me enfada que los líderes religiosos y políticos hayan descubierto que pueden ganar puntos explotando grandes temores de la gente acerca de la sexualidad en un mundo cambiante, avivando las llamas de esos temores... y dando a la gente una excusa religiosa para que sus temores estén justificados. 

Enojada porque grandes franjas de la política pública en este país (no sólo en el matrimonio del mismo sexo, sino también en la investigación con células madre, el aborto y la educación sexual en las escuelas) no se basan en la evidencia de cuáles de ellas funcionan y cuáles no, y lo que es o no verdad sobre el mundo, sino en los textos religiosos escritos cientos o miles de años atrás, y en sus sentimientos personales acerca de cómo esos textos deben ser interpretados, sin evidencia alguna, ni concepto claro de por qué se necesita alguna prueba. 

Me enojo cuando los creyentes proclaman que todo lo bueno que se haya hecho en nombre de la religión es una razón por la que la religión es una fuerza para el bien... y luego, cuando se la confronta con los males terribles cometidos en su nombre, dicen que esos males no se hicieron por motivos religiosos sino por la política de la avaricia o el miedo o lo que sea, que se habría hecho de todos modos incluso sin la religión, y que no debería contarse como fallo de la religión. (Por supuesto, para ser justos, también me enojo cuando los ateos hacen lo contrario: apuntarse todo el mal hecho en nombre de la religión como un punto negro en el registro religioso, pero insistir en que las cosas buenas que se hicieron por otras razones se habrían hecho de todos modos, etc. Ninguna de las partes tiene derecho a afirmar ambas cosas.) 

Enojado con los creyentes que ponen calcomanías en sus vehículos con un pez de la fe comiéndose un pez Darwin... y que piensan que es ingenioso, que piensan que la fe religiosa realmente debería triunfar sobre la ciencia y la evidencia. Estoy enojada con los creyentes que tienen tan poco respeto por el mundo físico que su Dios supuestamente creó, que se sienten perfectamente satisfechos de ignorar montañas de pruebas físicas que se acumulan alrededor de ellos sobre el mundo real, muy contentos de ver ese mundo como algo menos real y verdadero que sus opiniones personales acerca de Dios. 

(Nota:. La letanía de agravios específicos va ahora por más de la mitad. El análisis de por qué la ira es necesaria y valiosa se aproxima. Lo prometo.) 

Me enoja cuando los líderes religiosos usan de manera oportunista la religión, la confianza de la gente y la fe en la religión, para robar, engañar, mentir, manipular el proceso político, tomar ventaja sexual de sus seguidores, y en general se comportarse como la escoria de la Tierra. Me enojo cuando ocurre una y otra y otra vez. Y me enojo cuando la gente ve que esto sucede y aún dicen que el ateísmo es malo porque, sin la religión, la gente no tendría base para la moral o la ética, y no habría razón para dejar de hacer solamente lo que quisieran. 

Me enojo cuando los creyentes argumentan contra el ateísmo —y acusan a los ateos— sin haberse tomado la molestia de hablar con los ateos o leer cualquier escrito con esa inclinación. Me enojo cuando se sacan a relucir el viejo "El ateísmo es una filosofía nihilista, sin alegría ni sentido a la vida y no hay base para la moralidad y la ética" cuando, si pasaran diez minutos en la blogosfera atea, descubrirían que los ateos experimentan gran alegría, ven el sentido en sus vidas y están intensamente preocupados por bien y el mal. 

Me enoja que los creyentes usen la frase "ateo fundamentalista" aparentemente sin saber lo que la palabra "fundamentalista" significa. Llaman a las personas tercos, testarudos, sarcásticos, intolerantes, incluso. Pero a menos que se pueda señalar el texto al que estos "fundamentalistas" ateos, se apegan literal y estrictamente, sin cuestionárselo, por favor, cierre la puta boca y no diga que somos fundamentalistas. 

Me enfurece que los creyentes religiosos basen su filosofía de vida en lo que es, como mucho, una corazonada; cuando ignoran, rechazan o racionalizan cualquier evidencia que contradice la intuición o la ponen en tela de juicio... y luego acusan a los ateos de ser de mente cerrada, haciendo caso omiso de la verdad evidente. 

Y me enfada que los creyentes glorifiquen a la fe religiosa, sin pruebas, como una virtud positiva, un rasgo de carácter que hace a la gente buena y noble...y entonces continúen acusando a los ateos de ser de mente cerrada, haciendo caso omiso de la verdad evidente. 

Me enojo cuando los creyentes dicen que se puede conocer la verdad —la verdad más grande de todas acerca de la naturaleza del universo, es decir, la fuente de toda existencia— con sólo sentarse en silencio escuchando a su corazón...y luego acusan a los ateos de ser arrogantes. (Esto no es sólo arrogante hacia los ateos y los naturalistas tampoco. Es arrogante hacia personas de otras religiones que se han sentado tan tranquilamente, escuchando a su corazón con sinceridad en igual medida, y llegaron a conclusiones totalmente opuestas acerca de Dios, el alma y el universo.) 

Y me enfado cuando los creyentes dicen que la enormidad inimaginable de todo el universo fue hecho sólo y específicamente para la raza humana —cuando los ateos, por el contrario, decimos que la humanidad es un punto microscópico en un punto microscópico, un parpadeo infinitesimal en la inmensidad de tiempo y espacio - y una vez más, los creyentes acusan a los ateos de ser arrogantes. 

Me enfurezco cuando los creyentes dicen cosas como: "Sí, por supuesto, la mente humana no es perfecta, vemos lo que esperamos ver, vemos las caras y los patrones y la intención, cuando no estan necesariamente allí... pero eso no podría pasarme a mí. Los patrones que veo en mi vida... de ningún modo pueden ser coincidencia o confirmación del prejuicio. Definitivamente estoy viendo la mano de Dios". (Y luego, una vez más, esos mismos creyentes nos acusan de ser de mente cerrada y ver sólo lo que queremos ver.) 

Me enojo cuando los creyentes tratan las lagunas de la ciencia y el conocimiento científico como si fuera una prueba de la existencia de Dios. Me enfado cuando, aún luego de una seguidilla de miles de años de explicaciones sobrenaturales consistentemente reemplazadas en varias ocasiones con argumentos naturales, los creyentes todavía piensan que los fenómenos sin explicación única pueden ser mejor explicados por Dios. Y estoy enfadado porque, cada vez que un vacío en nuestro conocimiento no se llenan, los creyentes tampoco tratan de suprimirlo (véase más arriba: evolución en las escuelas), o bien decir: "Bueno, esa parte del mundo no es lo sobrenatural pero, ¿qué pasa con esta brecha por aquí? ¿Puede usted explicarlo, señor científico sabihondo? ¡No puede! ¡Debe ser Dios! " 

Me da bronca cuando los creyentes dicen al principio de un argumento que su creencia se basa en la razón y la evidencia, y al final del argumento de decir cosas como, "Ese es el camino para mí", o "lo siento en mi corazón", como si eso fuera un factor decisivo. Quiero decir, ¿no podrían haber dicho eso al inicio de la discusión, y derrochar mi maldito tiempo? Mi tiempo es valioso y limitado cada vez más, y tengo cosas mejores que hacer con él que debatir con personas que fingen preocuparse por la evidencia y la razón, pero en última instancia, no lo hacen. 

Me enojo porque yo tengo que saber acerca de su religión de mierda más de lo que ellos saben. Me enojo cuando los creyentes dicen cosas acerca de los principios y los textos de su religión que son rotundamente falsas, y yo tengo que corregirlos. 

Me enfurezco cuando los creyentes tratan cualquier crítica a su religión —es decir, señalar que su religión es una hipótesis y una filosofía sobre el mundo, y pedir que se defienda sola en el mercado de las ideas— como insultante e intolerante. Me enojo cuando los creyentes nos acusan de ser intolerantes por decir cosas como: "No estoy de acuerdo contigo", "Creo que te equivocas en eso", "Eso no tiene ningún sentido", "Yo creo que esa posición es moralmente indefendible", y "¿Qué pruebas tiene usted para apoyar eso?". 

Y sobre este punto: Me enojo cuando los cristianos en los Estados Unidos —miembros del grupo religioso más poderoso e influyente en el país, en el país más rico y poderoso en el mundo—, se comportan como las víctimas asediadas, como si fueran de nuevo mártires lanzados a los leones, cada vez que alguien los critica o no se salen con la suya. 

Me enfurezco cuando los creyentes responden a todos o algunos de estos delitos, diciendo: "Bueno, esa no es la verdadera fe. Odiar a los gays/rechazar la ciencia/sofocar las preguntas y la disidencia... eso no es la verdadera fe. Las personas que hacen eso no son verdaderos cristianos/judíos/musulmanes/hindúes/etc.)". Como si tuvieran una maldita línea con Dios. Como si tuvieran alguna razón para pensar que saben a ciencia cierta lo que Dios quiere, y que los miles de millones de otras personas que no están de acuerdo con ellos están obviamente equivocados. (Además, soy atea. El argumento "no están profesando bien la religión" no va conmigo. No creo que ninguno de ustedes tenga la razón. Para mí, es todo algo que la gente simplemente inventó.) 

Sobre este tema: Me enojo cuando los creyentes religiosos insisten en que su interpretación de su religión y su texto religioso es la correcta, y que los creyentes con una interpretación en sentido contrario claramente se equivocan. Me enojo cuando los creyentes insisten en que las partes sobre el rápido retorno de Jesús y todas las oraciones están contestadas son, obviamente, no literales... pero las partes acerca del infierno y la condenación, y de que el sexo gay es una abominación, eso sí es real. Y me enfado cuando los creyentes insisten en que las partes acerca del infierno, la condena eterna y el sexo gay como abominación no deben interpretarse literalmente, pero mantienen que las partes sobre el cuidado de los pobres son realmente lo que Dios quería. ¿Cómo diablos saben en qué partes de la Biblia/Torah/Corán/Bhagavad-Gita Dios habla literalmente y en qué partes no? Y si no saben, si están simplemente basándose en sus propios instintos morales y sus propias percepciones del mundo, entonces ¿en qué se basan para creer que Dios y sus textos sagrados tienen algo que ver con eso? ¿Qué derecho tienen a actuar como si su opinión fuera la misma que la de Dios y él los respaldara totalmente? 

Y me enfado cuando los creyentes actúan como si estas ofensas no fueran importantes, porque "no todos los creyentes actúan de esa manera. Yo no actúo de esa manera." Como si tuviera alguna puta importancia. Ese es el modo habitual de conducirse de la religión en nuestro mundo, y me enfurece oír a los creyentes tratando de minimizarlo porque no es lo que les pasa a ellos. Es como una persona blanca en respuesta a un afro-americano que describa su experiencia del racismo, diciendo: "Pero yo no soy un racista". Si usted no es un racista, entonces ¿puede callarse la puta boca durante diez segundos y escuchar lo que dicen los negros? Y si usted no es intolerante con los ateos y simpatiza con nosotros, entonces, ¿puede callarse durante diez segundos y dejarnos contarle cómo es el mundo para nosotros, sin estar a la defensiva argumentando que no es su culpa? ¿Cuándo esta conversación internacional sobre el ateísmo y la opresión religiosa empezó a ser sobre usted y sus sentimientos heridos? 

Pero quizás sobre todo, me enfado —un enfado ruidoso, desarticulado, que me acelera el pulso— cuando los creyentes nos reprochan a los ateos estar tan enojados. "¿Por qué tienes que estar tan enojada todo el tiempo?", "Toda esa ira está tan fuera de lugar", "Si el ateísmo es tan grande, entonces ¿por qué hay tantos de ustedes tan enojados?". 

Lo que me lleva a la otra parte de esta pequeña perorata: ¿Por qué la ira atea no sólo es válida, sino también valiosa y necesaria? 

En realidad hay una respuesta simple y directa a esta pregunta: 

Porque la ira siempre es necesaria. 

Porque la ira ha impulsado a todo gran movimiento para el cambio social en este país, y probablemente en el mundo. El movimiento obrero, los movimientos por los derechos civiles, por el sufragio femenino, el feminismo moderno, el orgullo gay, los pacifistas de los años sesenta y los de hoy, el que sea...todos ellos han tenido, como una importante fuerza motriz, una gran cantidad de ira. La ira por la injusticia, la ira por el maltrato y la brutalidad, la ira por la impotencia. 

Quiero decir, ¿por qué otra maldita cosa podría molestarse la gente en sustentar los movimientos sociales? Son difíciles. Llevan tiempo, consumen energía, a veces implican grave riesgo de vida e integridad física, de la comunidad y de la carrera. Nadie se molestaría una mierda si no estuvieran furiosos por algo. 

Entonces, cuando le dices a un ateo (o, para el caso, una mujer, un gay, una persona de color o lo que sea) que no esté tan enojado estás, en esencia, diciéndonos que nos quitemos poder. Nos estás pidiendo que bajemos una de las herramientas más poderosas de que tenemos a nuestra disposición. Nos estás pidiendo descartar una herramienta de la que ningún movimiento de cambio social ha sido capaz de prescindir. ¿Nos estás pidiendo que seamos ser corteses y diplomáticos, cuando la historia demuestra que la diplomacia cortés en un movimiento de cambio social trabaja mucho, mucho mejor cuando está unido a la ira apasionada. En una batalla entre David y Goliat, le estamos diciendo a David que deje su honda y sólo...no sé, que roa a Goliat en los tobillos o algo así. 

Voy a reconocer que la ira es una herramienta difícil en un movimiento social. Incluso peligrosa. Puede hacer que la gente actúe precipitadamente, puede hacer más difícil pensar con claridad, puede hacer que la gente trate a sus potenciales aliados como enemigos. En el peor de los casos, puede incluso conducir a la violencia. La ira es válida, es valiosa, es necesaria...pero también puede fallar, y mal. 

Pero a menos que en realidad estemos poniendo en peligro o dañando a alguien, no les corresponde a los creyentes decir a los ateos cuando deben o no utilizar la ira. No corresponde a los creyentes decir a los ateos que vamos demasiado lejos con ella y que tenemos que calmarnos. Algo más que le toca a los blancos decir a los negros, o los hombres para decir a las mujeres, o héteros que decírselo a los homosexuales. Cuando viene de un creyente, no ayuda. Es condescendiente. Se presenta como un nuevo intento para debilitarnos y callarnos. Y sólo va a enojarnos más. 

Y cuando los creyentes dicen a los ateos apasionados, enojados, que el extremismo nunca es correcto y la verdad por lo general se encuentra en algún punto intermedio, están cometiendo un gran error, muy grande. No sólo porque logran que queramos escupirles la cara. Están cometiendo un error porque están simplemente equivocados. Lean este artículo de Daylight Atheism, sobre la falacia del justo medio. Lean las citas del movimiento abolicionista, el movimiento de derechos civiles, el movimiento anti-guerra, la revolución americana. Y entonces vengan a decirme que la posición moderada es habitualmente la más adecuada. 

¿Y saben qué más? Creo que tenemos que tener una puta perspectiva acerca de este negocio de la ira. Quiero decir, veo el Cristianismo organizado de este país —no sólo la derecha religiosa, sino también algunas iglesias más "moderadas"— interfiriendo con los esfuerzos de prevención del SIDA, tratando de meter su teología en las escuelas públicas, tratando activamente de evitar que Ingrid y yo consiguiéramos casarnos legalmente, y tirando de toda la otra mierda de la que hablé en este artículo. 

Y veo a los ateos a veces, siendo mezquinos y sarcásticos en blogs, libros y revistas. 

Y pienso, por favor, ¿podemos tener alguna puta perspectiva? 

Porque lo otro que me enoja es el hecho de que, en este texto, he tocado —quizá— una centésima parte de todo lo que me irrita de la religión. Este artículo apenas roza la superficie. Sé, casi sin duda, que cinco minutos luego de clickear en "Publicar" y colgar esto en mi blog, van a ocurrírseme seis cosas diferentes que habría deseado poner aquí. Podría escribir un libro entero sobre todo lo que me jode de la religión —otros ya lo han hecho— y aún así no terminaría. 

¿Realmente mirás esta mierda de la que hablo, una historia milenaria del abuso y la injusticia, la ignorancia voluntaria y el engaño —comparado con los ateos que son sarcásticos en internet desde hace un par de años— y ves a los dos como algo equivalente? O, peor aún, ¿ves el sarcasmo ateo como el mayor problema? 

Si lo ves así, entonces, con todo respeto, podés chupármela. 

Ahora puedes continuar con la programación de tus intentos de cortesía.   

Monday, September 17, 2012

El violento y asesino amor que comparten el Islam y el Cristianismo

A medida que los días pasan, el berrinche por parte de los musulmanes ante el video que ridiculiza al Islam no cesa. A pesar que el video fue hecho por un individuo en particular (cuya identidad, de acuerdo con algunos reportes, aún no se confirma), las protestas continúan no solo en contra de USA, sino también contra embajadas y representantes de otros países. 

La irracionalidad de tal comportamiento, azuzado por las inefables creencias de los musulmanes, ya ha sido explicada anteriormente. Hoy encuentro que tal irracionalidad empieza a dirigirse hacia Google, como dueño de Youtube, donde se aloja el video. Y ya con estas amenazas y sabiendo lo violentos que son los musulmanes, Youtube ha decidido bloquear el video en países como Malasia, Indonesia, India, Libia y Egipto.

"Decapiten a todos aquelos que insulten al profeta"



En otras palabras, no basta con simplemente cerrar el navegador o no buscar el video. Para estos fanáticos es necesario que no exista. Como dice Achmed, el terrorista muerto, "Silence, I kill you!"

¿Suena conocido?

Cabe resaltar que este comportamiento no es exclusivo de los musulmanes, pues los cristianos también saben expresar su amor mediante amenazas. Hace poco, cerca de la Convención Nacional Demócrata, American Atheists puso anuncios que no mostraban al cristianismo en la mejor de las luces. Las amenazas, inspiradas ciertamente por el amor de Cristo, no se hicieron esperar y los anuncios tuvieron que ser retirados.

"Promueve el odio, lo llama 'amor'"
Esa última línea fue confirmada


El Islam podrá tener más fama de violento, pero el cristianismo no se queda atrás. Y no solo se lanzan amenazas contra instituciones como American Atheists, que ridiculizan las (ridiculizables) creencias de tantos, sino que ni siquiera chicas adolescentes que buscan seguir la ley se encuentran a salvo del amor cristiano.

A fines del anyo pasado, Jessica Ahlquist, una estudiante de secundaria de Rhode Island inició un proceso legal en contra de su escuela por tener una banderola con una oración en el auditorio. Por ley, las escuelas en Estados Unidos no deben da preferencia a ninguna religión en particular. Si bien Jessica pidió que la banderola fuera retirada, la escuela se negó y comenzó un proceso legal. Y durante este proceso no faltaron los airados cristianos que, con todo el amor que les inspira su dios, amenazaron a insultaron a Jessica por buscar que en su escuela se cumpla la ley.

Jessica Ahlquist dando un discurso en la Asociación Humanista Estadounidense

Este es uno de los tantos efectos nocivos de la religión, el pretender que la creencia de unos se ubique por encima de la ley y goce de derechos especiales. Y quien no comparta tal reverencia o se atreva a decir algo crítico ante ésta, recibirá el amor divino de las amenazas de insultos de los fieles creyentes. En el Islam lo vemos más seguido y es más palpable, pero eso no quiere decir que no ocurra en el cristianismo. Podrán ser distintos, pero no son tan distintos.


Friday, July 27, 2012

Su Nombre En Vano en 20 Blogs Peruanos

Nuevamente llega el concurso de 20 blogs peruanos y nuevamente Su Nombre En Vano se apunta. Si siguen este blog, o si simplemente están convencidos en que la ciencia es el mejor método para entender el mundo, y que las creencias en lo sobrenatural no son más que un lastre que nos lo impide, les pido de la forma más atenta su apoyo para participar en este concurso.

 El solo hecho de participar, y más aun el de llegar a la final pone a la vista de un gran numero de gente el que se puede vivir sin religión. Que se puede cuestionar lo que por mucho tiempo se ha creído. Que se puede dar una explicación racional a lo que antes no se entendía. Y sabemos que en Latinoamérica empezar a entender todo eso se hace muy necesario.

Para votar:
1. Dale click AQUI (No te preocupes, no es virus).
2. Esto te llevará a una página donde deberás dar tu dirección de correo para confirmar tu voto. (No te preocupes, no te mandarán spam)
3. Pon un correo electrónico verdadero donde dice "Ingresa tu email".
4. Revisa tu inbox. No tardará en llegarte un correo de 20 blogs peruanos con un link para que confirmes tu voto.

Y listo. De antemano mil gracias, mis estimados herejes, por ayudar a un blog ateo a ser tomado en cuenta.

Wednesday, July 25, 2012

Cómo fastidiar a un ateo

Hace ya casi un par de años, colgué un video con las cosas que hacen los creyentes que molestan a los ateos. La mayoría de situaciones las saqué de un video en inglés, mientras que otras fueron situaciones propias. Entre ellas, añadí algunas situaciones claramente satíricas y que evidenciarían que el video es en general una burla a los creyentes. Me imaginé que al menos lo ateos que vieran el video notarían el sarcasmo de lo que se dice, ayudados por la descripción, mi nombre de usuario, el link a este blog y el resto de videos que tengo en mi cuenta.

El video de marras

Aparentemente, pensé mal.

No tardaron en llegar furibundos ateos que, revolcándose en su indignación como puercos en el barro, asumían que se trataba de un video hecho por creyentes para así predicar las mejores formas de fastidiar a los ateos. No llegaron al punto 4,“inventar estadísticas”, ni se pusieron a pensar si un cristiano habría escrito algo como eso. Pareciera que ni siquiera llegaron al punto 9, “inventar matemáticas erróneas”, o al 10, “beberse la última cerveza del refrigerador”, o quizás lo hicieron, pero prefirieron dar paso a la fantasía de tener ante sí un intento por molestarlos.


En un principio pensé cambiarle el nombre al video y poner algo más obvio. Sin embargo, el hacerlo sería admitir una realidad que, aunque fea, sigue siendo realidad: que los ateos también podemos comportarnos estúpidamente y reflejar una menor actividad cerebral:

La ciencia del sarcasmo 
El sarcasmo parece ejercitar el cerebro más de lo que las declaraciones sinceras lo hacen. Los científicos que han monitoreado la actividad eléctrica en el cerebro de sujetos de prueba expuestos a declaraciones sarcásticas han encontrado que nuestros cerebros tienen que trabajar más para entender el sarcasmo

Ese trabajo extra puede hacer a nuestros cerebros más agudos, de acuerdo con otro estudio. Estudiantes universitarios en Israel escucharon varias quejas al servicio al cliente de una compañía telefónica. Los estudiantes pudieron resolver mejor los problemas creativamente cuando las quejas eran sarcásticas en lugar de simplemente molestas. El sarcasmo “parece estimular el pensamiento complejo y atenuar los efectos negativos de la ira”, de acuerdo con los autores del estudio.


Es difícil describir el ver como los comentaristas se llenaban la boca de “razonamiento”, “lógica” y otras cosas más, cuando era evidente que no habían hecho más que dar rienda suelta a su bilis y ladrado lo primero que les salió del hígado. Es una especie de vergüenza ajena combinada con la molestia que te causa el ladrido del perro ante las hojas que mueve el aire. Y obviamente, todo ello combinado muchas veces con una pésima ortografía y gramática.


También tenía al ocasional creyente que entendía el video y empezaba a explicar por qué Dios existe, y que nos ama a todos, y en fin, la típica sarta de insensateces con que quieren convencerlo a uno que crea. Pero esos no me sorprenden mucho, pues ya estamos acostumbrados a ellos.



Personalmente, el ser ateo me parece estar en un constante proceso de cuestionarse lo que uno piensa. Dado que no tenemos un pastor, un cura, o un libro sagrado que haga ese trabajo por nosotros, es a uno a quien le toca detenerse y pensar “¿Es correcto lo que estoy haciendo?” Más aun si es que se está a punto de reaccionar biliosamente. Pienso que parte del problema se debe a lo fácil que es ahora comunicarse, ya sea a través de un video o una imagen, sin que haya necesidad de pensar mucho para entender un mensaje. Pero eso no es razón para reaccionar por simple instinto a cada cosa que uno ve. Si en verdad pretendemos representar el uso de la razón y el escepticismo, hay que empezar por uno mismo.


A final de cuentas no le cambiaré de nombre al video. Seguirá ahí recordándome lo fácil que puede ser para alguien que habla de lógica y razón comportarse tonta e impulsivamente.

Friday, July 13, 2012

La conversión de Tim Minchin ante el milagro de la curación de las cataratas de la mamá de Sam

Un día, Tim Minchin terminaba un concierto en Australia, cuando entre la gente vio a un joven con una cruz en el cuello. El joven se le acercó y le dijo "Me llamo Sam, soy de Dandenong, y soy fan de tu trabajo. Y me gustaría preguntarte por qué no crees en Dios."

Tim le respondió que no creía porque no tenía evidencia de que Dios existiera. Sam le dijo que no podía vivir creyendo solo en aquello para lo que tenía evidencia. Tim le respondió "Sí."

Sam entonces le preguntó sobre el amor. Le preguntó si creía en el amor. Cuando Tim le dijo que sí, Sam dijo, "Ajá! No tienes ninguna evidencia para el amor", a lo que Tim le respondió que si no tenía evidencia, no era amor, sino simplemente obsesión.

Sam entonces le dijo que si lo que quería era evidencia, se la daría. Le contó que su mamá, quien pertenecía a una iglesia evangélica, le habían diagnosticado cataratas. La mamá de Sam estaba asustada de operarse, así que su iglesia empezó a rezar por ella. La próxima vez que fue al médico, ya no había rastro de las cataratas.

Tim quedó tan asombrado que escribió esta canción (interpretada por Vamp61616, que es tan linda como talentosa)


Chica linda + ukulele + canción graciosa = WIN


Lamentablemente, la canción original no dura mucho en Youtube, pero si la han oído, sabrán que el mismo Tim Minchin reconoce lo difícil que es. Aplausos para Vamp61616.

Sunday, June 17, 2012

Carta de Richard Dawkins a su hija Juliet

Creo que nunca llegué a compartir esta carta, a pesar del cariño y amor que destila y que hace evidente el lazo que existe entre un padre con una visión más allá de la de muchos y una hija que es llevada al futuro de la mano de ese padre. Puede que sea un cliché, pero si alguna vez lo soy, me gustaría ser el padre que Dawkins muestra ser en las palabras que dirige a su hija

Querida Juliet:
 
Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?


La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces, “evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”.


Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.


Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnóstico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.


La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.


Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra cosa diferente”.


Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.


El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.


Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.


Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.


La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.


Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.


Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.


La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?
Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.


A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.


A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.
Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.


Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.


Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que “información tradicional” significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.


Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.


¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.


Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.


¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: “¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?” Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.


Te quiere,
Papá.





Tuesday, March 27, 2012

Reason Rally: El discurso, la canción y las imágenes

Me tomó algo de tiempo para traducirlo y subtitularlo, pero he aquí, el discurso de Richard Dawkins durante el Reason Rally



Coincidentemente terminé de subtitularlo el día en que Dawkins cumple 71 años. Creo que eso fue una de las cosas más resaltantes del Rally (al cual obviamente no fui debido a grandes razones geográficas), pero gracias a la magia de Internet pude apreciar mucho de lo que fue ese Rally.

Por ejemplo, aquella canción de Tim Minchin que alguna vez escuché y que después desapareció totalmente de internet.

EDIT: Tal como me imaginaba, se bajaron el video de Tim Minchin cantando "Thank You God". Tengo el video en mi disco duro, pero subirlo sería arriesgarme a que me eliminen la cuenta.

A cambio, les dejo el discurso de Adam Savage, del programa MythBusters.



Me gustó especialmente que fuera contra las conspiranoias del 9/11 y el calentamiento global. Cazador de Mitos, efectivamente.
Y como broche de oro, el discurso de Cristina Rad
Finalmente, algunas de las imágenes que más me gustaron:


Jessica Ahlquist, la adolescente que enjuició a su escuela por poner un cartel 
con una oración, posa junto a Tim Minchin


Hemant Mehta, autor del blog Friendly Atheist anuncia la entrega de una 
beca para Jessica Ahlquist a nombre de American Atheists por Roy Speckhardt


Cristina Rad, conocida por su canal de Youtube ZOMGitsCriss habla frente a las casi 
20,000 personas que asistieron al rally


 Esta foto me gustó sólo porque Cristina se ve muy linda


Jesús montando un dinosaurio

 
Dave Silverman, presidente de American Atheists y más conocido por...

La meme de "Are you fucking kidding me"?

Por cierto, varias de estas fotos salieron del blog de Friendly Atheist, no dejen de visitarlo

De seguro estoy dejando de lado bastantes cosas sobre el Reason Rally, pero en verdad parece que hubo tanto que sería muy difícil cubrir todo, especialmente para algiuen que no estuvo allí. Para la próxima será.


Saturday, March 24, 2012

De marchas, rallys y protestas


Uno de los derechos más valorados y tal vez manoseados es el de la libertad de expresión, el cual por lo general va junto al de la libertad de creencia y de reunión. Es gracias a este derecho que un grupo de personas puede reunirse a decir que tal o cual cosa no les gusta, cosa que hemos visto bastante seguido últimamente en varias partes del mundo. Y es que el derecho de reclamar por algo que a nuestro parecer está mal, el derecho a disentir, es vital para toda democracia.

Hoy se celebra uno de las más grandes reuniones de no creyentes en los Estados Unidos, el Reason Rally, el cual convoca tanto a personas comunes y corrientes como a personalidades más o menos famosas dentro de la comunidad escéptica, que van desde el biólogo y profesor de la universidad de Oxford Richard Dawkins (quien en realidad no necesita presentación), hasta Cristina Rad, más conocida por su canal de Youtube ZOMGitsCriss, pasando por Dave Silverman, presidente de American Atheists.

Más conocido por su meme de “Are You Serious?”

A pesar de que Estados Unidos haya estado adoptando varias medidas que contradicen la libertad de la que gusta jactarse, hay que reconocer que en USA pueden existir manifestaciones de este tipo, con una opinión tan impopular como la del Reason Rally. Lo cual no quiere decir que no se pueda en otros lugares del mundo, pero considerando lo religioso y tradicional que pueden ser los Estados Unidos, y la influencia que tienen los creyentes en este país, hay que decir que ya es bastante.

Algo similar sucedió en España, o mejor dicho, no sucedió:


Cifuentes prohíbe la procesión atea por su "evidente voluntad de provocación" 

Esta Semana Santa tampoco habrá procesión atea en Madrid. Por segundo año consecutivo, la Delegación del Gobierno ha prohibido la protesta, convocada por colectivos ateos y anarquistas para el Jueves Santo, por su "evidente voluntad de provocación" a los católicos, informa en un comunicado la institución que dirige Cristina Cifuentes. El nose basa en los "informes específicos emitidos por el Ayuntamiento de Madrid, la Jefatura Superior de Policía, y la Abogacía del Estado", que coinciden en que dicha manifestación no debe llevarse a cabo. Los convocantes estudian recurrir la prohibición e, incluso, celebrar la marcha sin permiso.


Pienso que la idea de libertad que hay en USA (a pesar de todo lo que salga de éste país) está algo más avanzada que en España (y seguramente varios otros países), en donde las ideas disidentes son acalladas con una sarta de excusas que van desde el miedo a la provocación hasta la abierta prepotencia. Y es entonces que se hace obvio que la libertad de expresión, libertad y creencia (o falta de la misma) no son respetadas cuando se tiene una idea que no le sigue la corriente a la mayoría.

Fe ciega
Porque pensar es difícil


Probablemente no falte quien diga que reunirse de esta forma no hace a los ateos distintos a una religión, obviando totalmente el hecho de que quienes se reúnen a protestar tienen una razón bastante tangible para hacerlo. Un buen ejemplo es la presencia de Ratzinger en México.



En un país tan tradicionalista y religioso como lo es México es natural que Ratzinger sea recibido a cuerpo de rey, por lo que también es natural que haya muchos que no están de acuerdo con la presencia de éste, especialmente cuando es financiado con dinero del erario público. El derecho de quienes no están de acuerdo a la visita de Ratzinger a reunirse y protestar en contra de ésta (siempre cumpliendo la ley y sin afectar a terceros) es perfectamente entendible y debe ser respetado. Sin embargo, este derecho puede convertirse tal vez en un arma de doble filo.

El Reason Rally, así como las protestas ocurridas en Inglaterra con la llegada de Ratzinger a ese país, se encuentran dentro del marco legal y bien organizadas para ocurrir dentro de espacios públicos que cualquiera pueda usar. Estas tienen un propósito y se ciñen a esta sin vulnerar los derechos de los demás. La marcha de España podría haber seguido ese mismo camino de haberse permitido, pero lamentablemente aun no sucede eso.

Este tipo de manifestaciones puede vulnerar sensibilidades; sin embargo, con un mensaje coherente y maduro pueden presentar sus puntos de vista y esperar ser tomados en serio. Eso no es algo que pueda esperar este tipo de protestas:



Este tipo de expresiones quizás puedan parecer graciosas, pero al final y viéndolo desde el punto de vista de, no digamos un creyente fundamentalista, sino de un creyente común y corriente o incluso de alguien que está en duda sobre lo que cree o no, se ven como las acciones de un vándalo adolescente que no puede controlar sus impulsos. Lo mismo cuando se emmpiezan a destruir íconos religiosos o a invadir propiedad privada, como una iglesia o templo. Este tipo de protestas tienden a hacer más daño que bien, pues dan a quienes protestan (y a quienes pretenden representar) una imagen infantil y que no vale la pena tomar en cuenta.

Protestar y hacer escuchar nuestra voz es importante, pero también lo es el saber hacerlo, especialmente si tenemos como fin el presentar una imagen positivo de nuestro grupo y animar a quienes están indecisos a unirse, y convencer al resto de que somos tan normales como el resto de la gente.

"Que esté permitido a cada uno pensar como quiera; pero que nunca le esté permitido perjudicar por su manera de pensar" Barón D'Holbach
"Let everyone be permitted to think as he pleases; but never let him be permitted to injure others for their manner of thinking" Barón D'Holbach