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Monday, January 31, 2011

Suicide Girls

El amixer Shigure comenta que la Suicide Girls tendrán un comic. Particularmente no soy fan de ese tipo de, ejem, entretenimiento ni del comic en general, pero siento que dejaron de lado a una Suicide Girl.


Cuidado con hacerla enojar

San Juan Bosco, no ruegues por nosotros

Acabo de recordar que hoy es la fiesta de San Juan Bosco. Ustedes dirán “¿Y? Practicamente todos los días es día de algún santo de los tantos que tiene la iglesia católica”

San Juan Bosco, el santo de los jóvenes

El asunto con San Juan Bosco (o simplemente Don Bosco) es algo más interesante. Durante 11 años asistí a un colegio religioso de la orden de los Salesianos, fundada por Don Bosco en el siglo XIX. Durante ese tiempo Don Bosco fue una presencia constante que se repetía casi a diario, tal vez tanto o más que las clásicas lecciones sobre Dios, la Virgen, Jesús, etc. Y es que Don Bosco era “nuestro” santo.

A los 9 años me hicieron leer y resumir un gordo libro sobre su vida, a manera de tarea de verano. Nunca lo revisaron y perdí incontables horas de mi preciado verano. Pero me quedó la idea de la historia del “santo de los jóvenes” (cosa que actualmente no deja de despertar suspicacias).

Sin comentarios

Don Bosco fue famoso debido a que se enfocó en recoger y ayudar niños de la calle para prevenir que corran peligro, enseñarles un oficio, y en general, que sea provechosos para la sociedad. Admito que es un ideal bastante loable, especialmente porque no creo que en la Italia de aquel tiempo haya habido algún tipo de ayuda para jóvenes desamparados.

Sin embargo, como es clásico en alguien que ha crecido con una educación bastante parcializada, nunca escuché ninguna crítica hacia Don Bosco. En aquel tiempo no había Wikipedia y el acceso a internet no fue mas o menos libre sino hasta mi último año.

Me gustaba la vida del joven Juan Bosco, quien hizo lo indecible para poder estudiar y superarse. También la del sacerdote que se enfrentó a tanto para poder darle lo mejor a sus niños. Pero por supuesto, no todo es flores. Don Bosco se oponía a los ideales de la revolución francesa, así como a Rousseau y Voltaire por liderar una ideología escéptica. Como férreo creyente, igualmente, Don Bosco apoyaba una política se reconociera la autoridad suprema del Papa. En realidad, qué tontería.

Aun así, me resulta un tanto extraño criticar a San Juan Bosco por todo esto. Hoy en da no tendría reparo en darle con todo a cualquiera que pretenda poner al Papa en un escalafón supremo, o que desprecie una ideología escéptica y favorezca la ciega creencia de un ser sobrenatural.

No sé exactamente cuando se creó esta imagen, pero
hoy en día es un tanto perturbadora



Todo esto me lleva a concluir que, si para mí es un tanto extraño hacer esto, imagínense qué jodido ha de ser para tantos otros el quitarse de encima el adoctrinamiento que nos hacen las escuelas religiosas. Qué difícil ha de ser el quitarse ese cerrojo de la razón para seguir manteniendo las cómodas y felices ideas que nos transmitieron de pequeños.

Ese es un motivo más para no dejar de decir lo que pensamos con respecto a lo nocivo de la religión.

La verdad está allá afuera

Algo que me hizo reflexionar un poco respecto al post del concierto de música cristiana fue la reacción de varias personas que me decían que, cómo era posible que me metiera a ese tipo de sitios, a aguantar ese tipo de eventos.

Entiendo perfectamente la aversión que tienen muchos ateos a expresiones tan ciegas de fe. Qué mejor que un mundo, o al menos una sociedad en que no se tenga que ver algo así. Lamentablemente el mundo aun no llega a ese estado, y nos guste o no la gran mayoría de la gente que nos rodea cree en algún tipo de Dios, variando sí el grado de acción que se toma ante esto, yendo desde el fanático que no puede hablar un minuto sin mencionar a Dios, hasta el típico “no practicante”.

En la red es muy fácil ser crítico de lo que no nos gusta. Por un lado tenemos la máscara de la anonimidad que bien podemos elegir a la hora de decir lo que pensamos. Y aun si no lo hacemos, tenemos lo impersonal del trato via internet, en donde nuestro interlocutor no es más que un nombre y una imagen (a veces ni eso) en donde la única característica de este que ocupa nuestra mente es que no está de acuerdo con nosotros.

Izquierda: En la internet
Derecha: En el mundo real

En el mundo real, el trato es distinto. Aquí no puedes simplemente decir lo que piensas, no solo porque te pueden esperar consecuencias un tanto desagradables dependiendo de la ocasión, sino que también aunque se quiera decirlo, está la otra persona, que ya no es solo un nombre y una imagen, sino alguien con tono de voz, ademanes, actitud y seguramente varias otras características que tomar en cuenta.

Mi propósito al asistir a eventos cristianos es básicamente aprender a tratar con creyentes “ahí, donde las papas queman”. Particularmente pienso que de nada me sirve opinar mucho, tener un blog, o participar en grupos ateos si es que no puedo hacer lo mismo en el mundo real. De nada me sirve leer libros y ver videos con excelente información si es que no voy a poder decirla cuando escuche a alguien hablando sandeces.

Ahora, esto no significa que todo ateo que no vive como tal es un hipócrita o un cobarde. Lo que escribo arriba lo aplico a mí y a nadie más que a mí. Tengo bien en cuenta cuan difíciles pueden ser las situaciones que rodean a muchos, y no me toca a mí juzgarlas. Pero tampoco me parece que el tratar de pasar desapercibido en el mundo real mientras que se es un feroz y vociferante crítico de la religión en la red sea algo de qué enorgullecerse.

Es más o menos por la misma razón por la que no me gusta eliminar opiniones que están en desacuerdo conmigo, sin importar cuan administrador de un sitio pueda yo ser. Yo no me considero dueño de la verdad, por lo que en general estoy dispuesto a escuchar cualquier opinión distinta en la medida de mis posibilidades y según me lo permita el tiempo. Lo cual no significa que necesariamente voy a responderlas, más o menos por la misma razón por la que Dawkins no debate con creacionistas.

Por mucho que creamos tener la verdad en nuestras manos, la única forma de comprobarlo es salir a probarla con alguien más. Allá afuera. Porque detrás de una pantalla es muy fácil. Demasiado.

Sunday, January 30, 2011

Quotable Quote LXXXVI

“Religion attacks us in our deepest integrity by saying we wouldn't be able to make a moral decision without it, and that a supernatural dictatorship is our only hope. That makes us all into serfs.”

Christopher Hitchens

Friday, January 28, 2011

Heretic, el juego premonitorio

No soy un gran fanático de los videojuegos. Sin embargo, guardo con especial cariño aquellos que fueron los más importantes en alguna parte de mi vida, especialmente de adolescente. Hoy mientras organizaba archivos en el disco duro externo, me encontré con aquel que fue mi favorito hace casi 10 años y que ahora noto, bien pudo haber significado algo.



Ya antes había jugado Doom, pero lo que me llamó la atención de Heretic fue el universo mágico-medieval en que se desarrolla. Pero creo que me quedaría corto si no mencionase el impacto que me causó el solo nombre del juego. Heretic, el hereje, el que no cree en los dioses establecidos ni en sus normas, y que se levanta y lucha contra ellos.

El modo de juego es clásico en los FPS, te enfrentas a monstruos, les disparas, recoges municiones, encuentras armas, etc. Nada desconocido para el que conoce mínimamente de videojuegos. Pero en ese tiempo para mí fue algo de lo más intenso.

Lo mejor vino después. Al acabar el juego y leer en mi (entonces) corto inglés los paneles informativos, me lancé a buscar más información sobre aquel hereje al que yo manejaba en su lucha.

Tres hermanos, los Serpent Riders, han usado sus poderes mágicos para controlar a los siete reyes de Parthoris, convirtiéndolos en marionetas que a su vez ordenan a sus súbditos hacer lo que los Serpent Riders quieren. Sin embargo, los elfos Sidhe son inmunes ante tal control, por lo que son declarados “herejes” por los Serpent Riders, así como por los reyes, y lanzan una campaña para exterminarlos.

Los Sidhe controlan siete velas que están relacionadas a un poder natural de su mundo, así como a un rey. En su desesperación, las destruyen y debilitan los ejércitos de los reyes marionetas, pero a su vez dañan los propios. Los Serpent Riders aprovechan esto y empiezan a asesinar a los líderes de los Sidhe, quienes se ven obligados a esconderse.

Uno de los elfos, Corvus, se niega a seguir escondiéndose y sale a luchar contra las hordas bajo el mando del Serpent Rider que controla su plano existencial, D’Sparil.

Mi batalla final contra D’Sparil creo que fue una de las experiencias videojueguiles más intensas de mi existencia. Uno se enfrenta a un mago montado sobre un monstruo al que es relativamente fácil de matar. Sin embargo, este renace con más energía, mejores ataques, y lo que es peor, con la capacidad de convocar discípulos que son los enemigos comunes más poderosos del juego. Es así que al final acababa luchando no solo contra D’Sparil, sino contra alrededor de 50 magos que disparaban contra mí. El momento en que D’Sparil es envuelto en una esfera de energía azulada y grita antes de convertirse en huesos fue prácticamente una experiencia religiosa.

Dejando eso de lado, creo que se me quedó la idea del valiente hereje que se enfrenta a todo y a todos, a pesar de estar prácticamente solo en su batalla. Hay muchos como él, pero solo Corvus sale a buscar a D’Sparil y recuperar su mundo. Tal vez suene de lo más cursi y geek, pero creo que es un ideal que siempre vale la pena tener.

Quotable Quote LXXXV

"It's common for Christians to compare the relationship between humanity and God to that between husband and wife. God is the 'man' of the house to whom humanity owes obedience, respect, and honor. Usually this relationship is portrayed as one of love, but in far too many ways, God is more like an abusive spouse who only knows how to love through intimidation and violence.”

Austin Cline

Thursday, January 27, 2011

Los curas, Vargas Llosa y el matrimonio gay

Se avecinan elecciones en Perú y ya varios candidatos han empezado a mostrar sus cartas. Como es de esperarse en un mundo que apunta hacia el futuro, una de estas es la del matrimonio homosexual. Y como es de esperarse, los anacrónicos representantes de la iglesia católica han hecho escuchar sus intolerantes ladridos dejando bien en claro su deseo de perpetuar a los gays como ciudadanos de segunda clase.

El cabecilla de la iglesia católica en el Perú, el cardenal Juan Luis Cipriani, empezó declarando que el matrimonio es de uno y una para toda la vida, aunque haya gente que proponga diversas cosas, no son católicas, no están en el orden natural, por lo tanto debemos seguir promoviendo y respetando esa institución del matrimonio. No se debe rebajarlo ofreciéndolo como ganga política para ver quien se suma”; esto ante la propuesta del partido Perú Posible de considerar la unión entre dos personas del mismo sexo.

Obviamente para Cipriani no existe una separación entre iglesia y estado, y definitivamente el concepto de estado laico no existe en su mente. El cardenal cree que, como en la colonia, todo el Perú es católico, o debería serlo.

Más aun, luego añadiría que "el que quiera que haya aborto que lo diga, el que quiera matrimonio gay que lo digan, para que los votantes sepan a quién dan su voto". Por alguna razón pienso que esto no va con afán informativo, sino simplemente con la idea de saber hacia quién apuntar los misiles eclesiásticos.

Pero la cosa no quedó ahí. El obispo Luis Bambarén, demostrando la clásica malcriadez e intolerancia de la iglesia católica, sostiene que a los homosexuales deberían dejar de decirseles “gays” para usar el término “maricones”, pues así se les dice "en criollo".

Si es así, entonces podemos empezar a dejar de decirles "sacerdotes" a estos, y empezar con "protectores de pedófilos".

Ante tanta basura, cortesía de la iglesia católica, siempre es bueno refrescar la mente con algo más intelectual, centrado y, enfrentémoslo, sensato. En el 2005 Mario Vargas Llosa escribió un excelente artículo sobre el matrimonio gay.

El matrimonio gay
Por Mario Vargas Llosa

Luego de Holanda y Bélgica, España será en estos días el tercer país en el mundo que habrá legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, con todos los deberes y derechos incluidos, entre ellos el de poder adoptar niños. Es un extraordinario paso adelante en el campo de los derechos humanos y la cultura de la libertad que muestra, de manera espectacular, cuánto y qué rápido se ha modernizado esta sociedad donde, recordemos, hace unos cuantos siglos los homosexuales eran quemados en las plazas públicas y donde, todavía en los tiempos de la dictadura de Franco, la homosexualidad era considerada un delito y reprimida como tal.

Esta medida es un acto de justicia, que reconoce el derecho de los ciudadanos a elegir su opción sexual en ejercicio de su soberanía, sin ser discriminados ni disminuidos por ello, y que reconoce a las parejas homosexuales el mismo derecho de unirse y formar una familia y tener descendencia que las leyes reconocen a las parejas heterosexuales. Aunque esta medida constituye un desagravio a una minoría sexual que a lo largo de la historia ha sido objeto de persecuciones y marginaciones de todo orden, obligando, a quienes la conformaban, a vivir poco menos que en la clandestinidad y en el permanente temor al descrédito y al escándalo, ella no bastará para cancelar de una vez por todas los prejuicios y falacias que demonizan al homosexual, pero, sin la menor duda, constituye un gran avance hacia la lenta, irreversible aceptación por el conjunto de la sociedad -por la gran mayoría, al menos- de la homosexualidad como una manifestación perfectamente natural y legítima de la diversidad humana.


La ley, como era lógico que ocurriera, ha tenido adversarios encarnizados y ha generado movilizaciones diversas, entre ellas, en Madrid, una multitudinaria manifestación, convocada por distintas asociaciones católicas, respaldada por la jerarquía de la Iglesia, a la que asistieron dieciocho obispos y a la que dio su respaldo el Partido Popular, el principal partido de la oposición al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Pero todas las encuestas son inequívocas: casi dos terceras partes de los españoles aprueban el matrimonio gay, y, aunque esta aprobación disminuye algo en las adopciones de niños por las parejas homosexuales, también este aspecto de la ley es convalidada por una mayoría. Buen indicio de que la democracia ha echado raíces en España y de que, por más denostada que esté de la boca para afuera, la cultura liberal va impregnando poco a poco a la sociedad española.


Los argumentos contra el matrimonio gay no resisten el menor análisis racional y se deshacen como telarañas cuando se los examina de cerca. Uno de los más utilizados ha sido el de que, con esta medida, se da un golpe de muerte a la familia. ¿Por qué? ¿De qué manera? ¿No podrán seguir casándose y teniendo hijos todas las parejas heterosexuales que quieran hacerlo? ¿Alguien, con motivo de esta nueva ley, va a forzar a alguien a no casarse o a casarse de manera distinta a la tradicional? Por el contrario, la ley, al permitir a las parejas gays contraer matrimonio y adoptar niños, va a inyectar una nueva vitalidad a una institución, la familia, que -¿alguien no lo ha advertido todavía?- padece desde hace ya un buen tiempo una profunda crisis en la sociedad occidental, al extremo de que, contabilizando el número de divorcios que crece cada año y la multiplicación de parejas de hecho que rehúsan resueltamente pasar por el altar o por el registro civil, hay quienes le auguran una obsolescencia irremediable. La paradoja es que, probablemente, sólo entre los homosexuales, que, como todas las minorías perseguidas desean ardientemente salir del gueto en que la sociedad los ha confinado, despierta la familia esa ilusión y ese respeto que en un número muy grande de heterosexuales, sobre todo entre los jóvenes, parece haber perdido. Por eso, no hay ninguna ironía en decir -yo lo creo firmemente- que es muy posible que, dentro de veinte o treinta años, las familias más estables las descubran las estadísticas entre los matrimonios gays.


Un prejuicio idéntico sostiene que los niños adoptados por parejas homosexuales sufrirán y tendrán una formación deficiente y anómala, ya que un niño para ser "normal" necesita un padre y una madre, no dos padres o dos madres. A esta afirmación dogmática y sin el menor sustento psicológico, ha respondido Edurne Uriarte de manera inmejorable: un niño lo que necesita es amor, no abstracciones. También padecen de una ceguera contumaz quienes no se han enterado de que, entre las parejas heterosexuales, cada día se descubren casos atroces de violencias ejercidas contra los niños, y, entre ellas, sinnúmero de abusos sexuales. Que los padres sean hetero u homosexuales no presupone de por sí nada; cada pareja es única y puede ser admirable o tiránica, amorosa o cruel en lo que concierne a la educación de sus hijos. Y también en este campo cabe suponer que entre quienes han luchado tanto por poder adoptar niños, ahora que lo han adquirido, asumirán este derecho con ilusión y responsabilidad.


En verdad, detrás de todos estos argumentos no hay razones, sino prejuicios inveterados, una repugnancia instintiva hacia quienes practican el amor de una manera que siglos de ignorancia, estupidez, oscurantismo dogmático y retorcidos fantasmas del inconsciente, han satanizado llamándolo "anormal". En verdad, la ciencia -la biología, la antropología, la psicología, la historia, sobre todo- ha puesto las cosas en su sitio ya hace tiempo y establecido que hablar de "anormalidad" en el dominio de la vocación sexual de los seres humanos es riesgoso y alienante. Salvo casos extremos, que entrañan criminalidad, y que de ninguna manera se pueden identificar con una opción sexual específica, en el universo del sexo hay variedades, una constelación de vocaciones y predisposiciones de las que de ninguna manera da cuenta cabal la demarcación entre heterosexualidad y homosexualidad, pues se refracta y multiplica en el seno de cada una de estas grandes opciones, como ocurre en tantos otros campos de la personalidad individual: las aptitudes, las preferencias, los gustos, las incompatibilidades, las facultades físicas e intelectuales, etcétera.


El Gobierno que ha dado esta ley en España es socialista y hay que reconocerle todo el mérito que ello tiene. Pero, para evitar confusiones, conviene re-cordar que se trata de una medida de profunda entraña democrática y liberal, y nada socialista. El socialismo ha sido a lo largo de toda su historia, en materia sexual, tan puritano y prejuicioso como la Iglesia católica. Si de él hubiera dependido, la gazmoñería y la pudibundez hubieran dictado la norma aceptable en materia de costumbres sexuales y ésta se hubiera impuesto a la sociedad por la fuerza. Por eso, en las sociedades comunistas, la discriminación y persecución del homosexual fue, en ciertos periodos, tan feroz como en la Alemania nazi, donde en las cámaras de la muerte de los campos de concentración perecieron muchos millares de homosexuales. También en el Gulag soviético padecieron y murieron gran número de seres humanos cuyo único delito era practicar una opción sexual que la "ciencia comunista" del temible Pavlov consideraba una perversión "urbano-burguesa". Carlos Franqui cuenta en alguna parte que, cuando él, como director del diario Revolución, asistía a los consejos de ministros de Cuba, a principio de los años sesenta, Fidel y sus lugartenientes preguntaron a los "países hermanos" qué política aconsejaban para enfrentar "el problema homosexual". La respuesta de la China Popular de Mao Tse Tung fue la más meridiana: "Ya no tenemos ese problema. Los fusilamos a todos". Sin llegar a esos extremos, Fidel creó las UMAP (Unidades Movilizables de Apoyo a la Producción), es decir, campos de concentración donde eran acarreados homosexuales de ambos sexos junto con criminales comunes y disidentes políticos.

Han sido las sociedades democráticas, impregnadas de cultura liberal, como los países escandinavos y los Estados Unidos, donde se ganaron las primeras batallas contra la discriminación de los gays y donde, poco a poco, se les ha ido reconociendo tal cual son: seres humanos normales y corrientes cuya opción sexual debe ser aceptada y reconocida como perfectamente legítima por el conjunto de la sociedad.

Es difícil, para mí, entender las razones por las que el Partido Popular ha apoyado la manifestación contra el matrimonio gay. Aunque es verdad que su dirigente máximo no asistió, y que tampoco estuvieron presentes sus principales líderes, que el partido la hubiera respaldado sólo puede haber contribuido a confundir y lastimar no sólo a los homosexuales que hay en sus filas sino, sobre todo, a su sector liberal, y a dar argumentos a quienes lo presentan como una formación política ultraconservadora. El oportunismo político da beneficios muy pasajeros y superficiales. Hay muchas razones para criticar al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Su desastrosa política internacional, por ejemplo, que ha abolido a España de la escena mundial, donde llegó a tener influencia y a figurar entre los países de vanguardia. Sus ventas de armas al Gobierno demagógico del comandante Chávez, en Venezuela, que alienta y subvenciona grupos subversivos. Su acercamiento, que linda con la alcahuetería, a la satrapía de Fidel Castro, a la que trató de salvar de la condena que ha merecido de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. O sus concesiones sistemáticas a los nacionalismos, que rompen una tradición de defensa de la unidad de España del socialismo democrático de la que el Gobierno de Felipe González nunca se apartó. Pero no tiene sentido atacar a un Gobierno por todo lo que hace y, mucho menos, por haber hecho avanzar, con esta ley, la democratización y modernización de la sociedad española.

Wednesday, January 26, 2011

Mujer ahorca y quema a perro por mordisquear Biblia

Las autoridades de Carolina del Sur han acusado a una mujer de ese estado por el delito de crueldad contra los animales, por haber colgado de un árbol al pitbull de su sobrino con un cordón eléctrico y luego quemado su cuerpo debido a que mordisqueó una Biblia.

Los oficiales de control animal dijeron el lunes que Miriam Smith, de 65 años, les dijo que había matado a la perra Diamond por ser un “perro del demonio” y estaba preocupada de que pudiera hacerle daño a los niños del barrio.

La mujer podría pasar 180 días en prisión.


Creo que es difícil no indignarse ante esta noticia. Sin embargo, estoy casi seguro que va a ser más fácil indignarse y entristecerse, que reconocer que el motivo de todo esto ha sido el fanatismo que ocasiona la religión. Esta mujer ama tanto su Biblia, la supuesta “palabra de Dios” y la emprende en contra de cualquiera que ella perciba como contrario a esta. En este caso, el del pobre animal que mordió la Biblia. Irónicamente, eso es lo que los perros hacen, morder.

Puede que alguien me diga que este es un “caso aislado” (aja, igual que todos los casos de curas violadores), o que se trataba de una mujer enferma. Tal vez. Pero el aliento a ver la Biblia y todo lo que tenga que ver con Dios y religión como algo sumamente sagrado y que es necesario proteger siempre está allí.

Tomemos por ejemplo el caso del sacerdote que interrumpió una presentación teatral por considerarla “blasfema”:

Un sacerdote, conocido como "padre Pato", irrumpió en el escenario de un festival mendocino cuando una obra parodiaba el celibato. Según consideró, ello atentaba contra las convicciones religiosas.

El sacerdote mendocin
o Jorge Gómez, quien censuró la actuación de un grupo artístico en la Fiesta Nacional del Chivo en Malargüe, defendió la interrupción del show cómico que hizo el miércoles al asegurar que "la violación de la fe es diez mil veces peor que la violación de una hija".
Los actores fueron demasiado civilizados como para borrarle esa sonrisa
de un tabazo
. Se lo había buscado


Aquí hablar de “casos aislados” vendría a ser bien jalado de los pelos. Estamos hablando no de cualquier creyente, sino de un sacerdote. Más aun, ninguna institución católica ha tenido la decencia de censurarlo, lo cual nos hace pensar que los que la dirigen se preocupan bien poco de la libertad de expresión cuando esta los critica a ellos.

Estos dos ejemplos demuestran claramente como el pensamiento religioso, la profunda fe en Dios y como se le quiera llamar al creer la cantidad de bosta que tantos se ufanan de creer, nubla el pensamiento crítico y permite cometer y justificar actos totalmente despreciables.

The good side of the crisis

We all know the US is suffering a pretty nasty crisis that has left many without homes, right? Well, since a church is God's house, not even the almighty has been able to come out victorious from this one. Some days ago, I saw this sign on what used to be a church:



Rejoice my brethren, for this is not the only one:

Church Foreclosures Surge, Seen as 'Next Wave' in Crisis

Since 2008, nearly 200 religious facilities have been foreclosed on by banks, up from eight during the previous two years and virtually none in the decade before that, according to real-estate services firm CoStar Group, Inc. Analysts and bankers say hundreds of additional churches face financial struggles so severe they could face foreclosure or bankruptcy in the near future.


Now, is it wrong to be happy that these churches are getting close? Consider that, from a biblical prospective, "for where two or three are gathered together in my name, there am I in the midst of them." So, is there really a need for fancy buildings, cool lights and impressing sound systems? I didn't think so. And from a rational prospective, well, the less churches there are, the less influence there is on people, especially children, to be subjected to a nonsensical set of rules based on ancient customs that have few to nothing to contribute nowadays. More opportunity for business and more tax revenue. We need that.
"Que esté permitido a cada uno pensar como quiera; pero que nunca le esté permitido perjudicar por su manera de pensar" Barón D'Holbach
"Let everyone be permitted to think as he pleases; but never let him be permitted to injure others for their manner of thinking" Barón D'Holbach