La primera vez que vi sobre Nick Vujicic fue en

La segunda vez no fue tan mística. En esa ocasión me mostraron un video bastante más largo de Vujicic, el cual basicamente decía “La vida puede ser muy mala, pero Dios es capaz de hacer que eso valga la pena”. Eso me hizo levantar una ceja y (tengo que admitirlo) perder un poco del respeto que tenía por Vujicic. Por supuesto, aun le tengo gran admiración, más que nada porque hace algo que yo no creo ser posible. Pero el mensaje que entendí de aquel video fue su éxito, su energía, su alegría, era posible solo gracias a Dios.
Entonces recordé a alguien más. Alguien que ha tenido que pasar por algo similar. Stephen Hawking.

No sé cual habrá sufrido más. Aquel que nunca conoció otra forma de vida más que aquella sin brazos ni piernas, o aquel que la conoció, pero perdió el uso de su cuerpo.
La diferencia entre Vujicic y Hawking es que, mientras que el primero le atribuye su éxito a Dios, Hawking rechaza la idea de un Dios personal que pueda ayudarlo, o siquiera enterarse de su existencia. Esto es evidente en su declaraciones sobre Dios y la ciencia.
“Lo que podría definir a Dios es l conjunto de leyes de la naturaleza. Sin embargo, esto no es la que la gente piensa sobre Dios,” le dijo Hawking a Sawyer. “La gente ha hecho un Dios parecido a los humanos con quien pueden tener una relación personal. Cuando uno observa el vasto tamaño del universo y cuan insignificante y accidental es la vida del ser humano en este, eso se ve como algo prácticamente imposible”
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Existe una diferencia fundamental entre la religión, la cual es basada en la autoridad, y la ciencia, la cual se basa en observación y razonamiento. La ciencia ganará, pues esta sí funciona.
Yo no me atrevería a decirle a Vujicic que sus creencias son erróneas y que debe dejar de creer en ellas. Ya sean ciertas o falsas, esas creencias lo han ayudado a salir de lo que de otra forma sería muy probablemente una vida miserable. Sin embargo, su modo no es el único modo. Dios, el Dios de Vujicic, el Dios cristiano no tiene el monopolio de la salvación y la felicidad. Hawking demuestra maravillosamente que la falta de creencia no es obstáculo hacia la grandeza. Él no necesitó de Dios, de Jesús, de entregarle su vida o cosas por el estilo para ser una inspiración para otros. Él lo hizo por sí mismo y por las razones que haya encontrado para ello. Esas razones no incluyen a Dios.